El Centro de Textiles del Mundo Maya es un punto imperdible cuando se visita San Cristóbal de Las Casas, Chiapas. Es una parada obligatoria en este destino, un lugar dirigido a todo el público, de todas las edades y gustos.

Viernes Tradicional visitó este centro para conocer su programa de difusión, conservación y restauración de los textiles tradicionales aquí expuestos, así como sus actividades y los talleres impartidos.

Fotografía Centro de Textiles del Mundo Maya.

Durante esta visita platicamos con Alejandra Mora, Directora del Centro de Textiles del Mundo Maya, quien nos compartió sobre la historia, filosofía y trabajo de este lugar.

Esto empezó con la colección Pellizzi, una colección de textiles de Chiapas de los años 70, por iniciativa de Francesco Pellizzi. Él, como antropólogo, pensaba que los objetos etnográficos eran arte y comunicación, pues en sus diseños hay símbolos y escritura. Cuando Pellizzi llegó a Chiapas, se enamoró del arte portado por la gente de Los Altos y pensó que iba a desaparecer; entonces reunió la colección para preservar y registrar un acta de una etapa, que no se perdió por completo, pero se transformó drásticamente en algunos aspectos y en otros conservó su esencia.

El fenómeno textil de Los Altos es impresionante, porque tenemos miles de mujeres y algunos hombres que poseen en sus manos un conocimiento ancestral y que es uno de los valores máximos de la cultura mexicana, pasando por la regional y la local. Yo me atrevo a colocarla dentro del arte universal porque tiene sofisticación, profundidad y un ingrediente muy encantador: es un arte utilitario y visual.

Él lo entendió así, creó la colección y buscó un espacio para exhibirla más o menos en los años 80. Creó un patronato con artesanos de la región, e invitó a especialistas nacionales e internacionales; es una combinación muy poderosa, todas estas mentes brillantes pensando en cómo preservar este arte y cómo hacer que los creadores fueran los principales beneficiarios del proyecto.

A través de las generaciones, no hemos sido justos con los artesanos, y actualmente hay muchas iniciativas de varias instituciones y organizaciones que tratan de hacer justicia en el sentido de la autoría, la remuneración, los créditos y la propiedad intelectual.

El Centro de Textiles del Mundo Maya ha sido el resultado del trabajo de mucha gente y de varias generaciones atrás. La artesanía ha evolucionado hacia el arte popular gracias al impulso de, en primer lugar, los artistas visuales de México a principios del siglo XX. Mientras antes se desdeñaba lo mexicano, lo local y lo tradicional, ellos empezaron a ponerle atención, a difundirlo y a impulsarlo; gracias a artistas como el Dr. Atl, Frida Kahlo y muchos de esa generación se empieza a hablar de artesanía y arte popular.

Después, las instituciones empezaron a participar; en ese momento entró en escena Fomento Cultural Banamex, que es uno de los grandes impulsores del arte popular mexicano desde hace más de 45 años. Para ello, realiza  talleres de capacitación en técnicas y otros temas que acompañan al arte popular, como la situación y calidad de vida de los artesanos. Ellos cuentan con mucha experiencia y una metodología aprobada. Al ser una institución financiera, buscan resultados prácticos que beneficien a todos.

En general, las ideas de  artesanía, arte popular y artes tradicionales se han asociado con un concepto muy desafortunado de las comunidades indígenas o rurales, como si pertenecer a ellas fuera algo denigrante. Nosotros hemos trabajado en esta idea para entender el valor del arte popular, rescatar sus técnicas y entender su significado.

Fomento Cultural Banamex tiene un programa de grandes maestros, en el cual se reconoce el trabajo de los mejores artesanos; han hecho una labor impresionante a nivel internacional y el proyecto creció hasta convertirse en el programa “Grandes Maestros del Arte Popular de Iberoamérica”. Crearon una exposición magna que ha viajado exitosamente por todo el mundo, colocando a los maestros artesanos en un nicho comercial importante en el cual se les reconoce por su nombre y apellido.

Ese es el origen del Centro de Textiles: dos instituciones que en los años 90 exploraron la idea de unirse para hacer una exhibición de la colección de textiles Pellizzi. Además, se les unieron una serie de especialistas e integrantes de la cooperativa Sna Jolobil, la cual ya era una institución sólida y reconocida. El Centro de Textiles del Mundo Maya es el resultado de la conjugación de todas estas ideas, experiencias y, sobre todo, de una gran pasión por el arte textil que es de lo mejor que tenemos como país.

Fotografía Centro de Textiles del Mundo Maya.

El concepto

Se concibe como Centro porque incluye a las tejedoras y bordadoras, quienes cuentan con una tradición viva y requieren diferentes tipos de apoyos para que se reconozca su trabajo y el público entienda por qué las prendas realizadas por ellas tienen un precio alto. Para ello, es necesario que el público sepa cómo se hacen, quién las hace y la tradición implícita en ellas.

Al Centro se le agrega el concepto “Mundo Maya” porque en la época en que se gestó, se buscaba que la cultura fuera un factor de desarrollo económico. Esto fue especialmente importante en el sur de México, pues no cuenta con grandes fábricas ni es productor de tecnología, sino que el turismo y la creación artesanal forman un eslabón importante de la economía.

De esta forma,  incluimos la Colección Guatemala del Fomento Cultural Banamex, la cual cuenta con una riqueza increíble y son dos de las colecciones más importantes en América. En ese momento, junto con el INAH analizamos la idea de una exposición en el Ex Convento de Santo Domingo, en San Cristóbal de Las Casas.

Ya se contaba con una experiencia muy exitosa en el Templo de Santo Domingo de Guzmán, Oaxaca, que coincidió con la construcción de la autopista entre la Ciudad de México y Tuxtla Gutiérrez. Debido a esto, la federación, el estado y la iniciativa privada iniciaron la restauración del Ex Convento de Santo Domingo de Guzmán para instalar los dos museos: el Museo Histórico del INAH y, en la planta alta, el centro de Textiles del Mundo Maya. Se trabajó en el diseño museográfico, la curaduría y la conservación de las piezas. Por cuestiones administrativas, la restauración del  convento y la construcción del Centro de Textiles del Mundo Maya tardó un poco desde que se estableció el fideicomiso, lo cual ocurrió en el año 2000. Sin embargo, se hicieron cosas importantes, sobre todo en la conservación de los textiles. Ambas colecciones están en perfectas condiciones.

Fotografía Centro de Textiles del Mundo Maya.
¿Cuántas piezas forman la colección?

Cada colección tiene alrededor de mil piezas, y realmente son extraordinarias; no solo se trata del número de piezas, sino del contenido. Cada una es muy diferente pues fueron creadas por diferentes personas. En el caso de la Colección de Guatemala, es un recorrido por los 17 departamentos de Guatemala durante el siglo XX, y es increíble ver los cambios y lo que permaneció en Guatemala durante esos años. Finalmente, el banco adquirió la exposición y la pudimos conservar aquí. Si bien logramos nuestro objetivo en equipo, nos falta un largo camino por recorrer. Ya tenemos 6 años de haber abierto al público y tenemos ciertos logros y un camino trazado; hemos tenido algunas dificultades como todas las instituciones culturales, pero nuestra labor ha sido bastante. Hemos tenido muchos voluntarios, prestadores de servicio social y apoyo adicional de Fomento Cultural Banamex, que nos ha traído exposiciones de primer nivel.

Nació este Centro de Textiles con mejor calidad en todos los aspectos: se remodelaron las instalaciones del edificio para que albergara un museo, se dieron facilidades al público, mejoramos nuestro servicio y la imagen del personal y el diseño gráfico. En 2013, recibimos el Premio Miguel Covarrubias del INAH, al mejor trabajo de planeación y proyecto de museo (abierto al público). Con mucho entusiasmo formamos a un equipo de trabajo de jóvenes sin experiencia previa en el trabajo de un museo, porque es un oficio y  una especialidad.

Gracias a que tenemos este equipo, nos hemos colocado en la Plaza San Cristóbal porque un museo es como un niño: tiene sus genes, pero va creciendo y formando su propia personalidad según la comunidad en donde está instalado; tú quieres que vaya por acá y se comporta de otra manera y va por allá. Cambia según el público que nos visita, la gente que habita el barrio, la ciudad y la región.

En este museo de gran calidad, nos hemos dado cuenta de que la labor de difusión es muy importante, pues la gente realmente no conoce las historias de quién hace los textiles, cómo los hacen y qué hay detrás de su elaboración. Ahí es donde entramos nosotros, contamos la historia en las salas de exhibición, tenemos videos muy digeribles, con suficiente información dirigida tanto al público general como a especialistas. Tenemos toda la metodología pedagógica, la cual incluye material interactivo para niños, como pantallas táctiles. Además, una maestra tejedora trabaja con nosotros en las salas para atender a la gente y contestar algunas preguntas del público; esto es algo que casi no ocurre en los museos, es decir, que el creador de una obra esté en la misma sala.

Nuestras áreas también son muy activas, y por ello se le da mucho crédito al equipo. Ante la falta de recursos, tenemos que asumir tareas que no nos corresponden pero que hacemos con gusto; con el tema que trabajamos y según el sentido social, para nosotros siempre es importante incidir en la sociedad y transformar de alguna manera la sensibilidad de la gente. Eso es lo que busca un museo, una experiencia transformadora en muchos sentidos. La gente se lleva una experiencia estética impresionante, con estos colores, texturas y con las historias de estas mujeres; el video donde contamos cómo se hace un textil los sensibiliza de tal modo que se escuchan comentarios como “ya no vuelvo a regatear”.

En el caso de los niños que vienen y que son hijos de tejedoras, es muy importante la experiencia porque ellos dimensionan el trabajo de sus mamás, y las mismas tejedoras se contextualizan en un ambiente completamente digno y nos emociona mucho que vengan.

Fotografía Centro de Textiles del Mundo Maya.
El museo, ¿cómo integra a las tejedoras en todo su programa?

Contamos con tres áreas: servicios educativos, investigación y capacitación de artesanas, las cuales trabajan muy de la mano.

Recibimos grupos de tejedoras de las regiones más cercanas a San Cristóbal de Las Casas. Queremos traer grupos de tejedoras de las comunidades más lejanas para que conozcan el centro y sepan que aquí hay un lugar para ellas; que contamos con talleres de capacitación en muchos temas, sobre todo en cuestiones de calidad y mercadotecnia. También insistimos mucho en preservar la tradición mientras adaptamos los productos al mercado.

Impulsamos que se hagan cosas de calidad, que se utilice algodón, lana y tintes naturales, y que haya cierta constancia en los formatos. Pero no trabajamos tanto con el diseño, porque éste debe estar al servicio del artesano y no al revés, que es lo que ha ocurrido mucho últimamente. Aunque es genial que haya un boom del diseño y la artesanía porque se está creando un mercado interesante, hay que conocer el origen de las prendas y la tradición, para sólo a partir de ellas atreverse a hacer ciertas adaptaciones. Esto puede confundir mucho a las tejedoras y lo que necesitamos es formar gestoras que entiendan cómo funciona el mercado y puedan colocarse en la competencia. De esta forma, el objetivo es que su oficio sea rentable y les de dignidad. Desafortunadamente hay mucho racismo y público que, aunque compre artesanías y afirme que es empático con los indígenas, regatean. Tiene que haber coherencia.

Hay mucho trabajo que hacer, nosotros somos una institución que trabaja bajo ciertas líneas y en colaboración con otras instituciones, pero nos tomamos nuestro tiempo para hacer los proyectos porque se basan mucho en la academia, la investigación, el trabajo de campo y en la tradición.

Hasta el momento no hemos tenido muchos resultados en cuanto a ciertos proyectos, como publicaciones, libros de textiles, exposiciones de todo tipo de corte internacional y de gran calidad, que nos enseñen al público local cosas nuevas, que nos inspiren y nos haga entender que somos parte de una comunidad global en la cual el textil comparte aspectos con Asia, Sudamérica y España, entre otros.

Por supuesto hay que defender lo nuestro, pero, ¿qué es lo nuestro?. Muchos aspectos del textil son el resultado de fusiones; nuestros textiles no son puramente prehispánicos. Es un gran tema que ha sido motivo de foros y que hay que trabajar con metodología; es necesario que busquemos los resultados y las salidas más prácticas posibles, porque las tejedoras necesitan vender con dignidad y respeto su oficio, como cualquier otra persona. En ese sentido sí cumplimos con nuestra misión, porque el visitante sale transformado y con una idea nueva del textil.

Me gusta el diseño contemporáneo del museo con piezas completamente tradicionales; esta combinación atrae a todo tipo de público. Viene encantado un joven urbano y una abuelita súper conservadora, tenemos esa maravilla de atraer públicos, y viene feliz lo mismo un visitante nacional que un extranjero.

Nos faltan recursos para tener más difusión y visitantes; realizar actividades académicas, coloquios, encuentros artísticos, y tener más exposiciones, publicaciones y materiales audiovisuales. Pero aquí no paramos, no nos cansamos y tampoco nos rasgamos las vestiduras, así estamos y con lo que tenemos trabajamos muy bien, generamos algunas infografías y materiales didácticos que hemos compartido en redes sociales y en nuestras salas. Trabajamos con investigadores y tenemos un equipo muy creativo que trabaja en colaboración y de acuerdo con el tema; ha sido una buena fórmula y nos ha dado resultados. La gente puede buscar lo que hemos generado. Un ejemplo de nuestros casos de éxito es una exposición de trajes de chiapanecas que hablaba sobre la evolución del traje; una animación de 40 segundos mostraba la evolución de este traje a lo largo de 200 años y cómo se compartía entre chiapanecos. El mayor éxito según las estadísticas de las redes sociales es que se compartió entre chiapanecos, quienes son el público que nos urge captar, pues tenemos más visitantes foráneos que locales.

Trabajamos en colaboración con el INAH; ellos son quienes gestionan los recursos de la entrada, los cuales no son para nosotros; todo nuestro apoyo proviene de  Banamex, por medio de Fomento Cultural Banamex, y desde el año pasado estamos en una campaña para recaudación de fondos. Hemos presentado proyectos a todo tipo de instancias, tanto públicas como privadas, y esperamos obtener resultados tangibles de alguno de ellos para darle más difusión al Centro de Textiles y tener una oferta más amplia para el público.

¿Cómo se integran a los niños en las actividades del Centro?

Los niños son importantísimos, el área de servicios educativos se encarga de crear talleres y programas para todos los públicos. Hablamos de públicos porque pertenecen a sectores muy distintos uno de otro.

El estilo de nuestro museo es didáctico, muy interactivo y urbano; así, la población de San Cristóbal que es pequeña, cuenta con un museo de estilo más urbano entre sus servicios. La labor inicial fue entender al público e interactuar con él, para después formar más públicos. Un aspecto importante de la formación de los públicos son los cursos para niños, porque después ellos traen a los papás o a los abuelitos, a quienes es más difícil atraer.

Este convento tuvo sus puertas abiertas. Existe desde los años 80 y ha funcionado como archivo, museo y cárcel; antes de la restauración estaba deteriorado y no era un lugar al que quisieras regresar. Contaba con actividades culturales, lo cual era importante pues era un punto de atracción, pero ya tiene su historia y para la gente no es fácil cambiarla, sobre todo para la gente mayor.

Tenemos que trabajar en crear actividades para todos los públicos, y generar actividades para niños, adultos, jóvenes, locales, foráneos y, por supuesto, para artesanos. Hemos analizado el público y hasta ahora lo conocemos un poco; como un gestor que viene de fuera, proponemos una actividad que creemos que va a funcionar de una manera y no funciona. Es necesario probar y generar actividades. Han sido años muy interesantes porque han nacido organizaciones encaminadas al apoyo de los artesanos, y el mismo museo es un detonador de cambios, porque transforma a la gente, sale con otras ideas e iniciativas, entonces sí incide en la sociedad.

Yo soy especialista en museos, y mi enfoque con más de 25 años, es el mensaje que se le envía al público; tienes que pensar muy bien cómo elaborar los materiales, lenguajes y contenidos. Todo está muy bien pensado para los diferentes públicos y ha dado resultados.

Vamos muy bien en el aspecto de traer niños y escuelas; actualmente, esa es el área fuerte del centro, incluso nos acaban de dar un reconocimiento. Una organización internacional que se llama Ibermuseos nos dio una mención honorífica. Nos postulamos para el premio y superamos las etapas hasta el final y fuimos el único museo mexicano reconocido y nos da mucho orgullo.

Hemos logrado  muchas cosas: la infraestructura, el prestigio y la labor que hemos hecho con las tejedoras, la cual está relacionada con el área de capacitación de artesanas en donde hicimos algunas actividades con el apoyo de Educación Financiera, la cual forma parte de  Compromiso Social Citibanamex. Gracias a ellos, hemos tenido ciertos resultados con las tejedoras.

Diseñamos actividades para cierto sector, pero luego participan todos por los temas que manejamos, por ejemplo: hay una actividad que hemos ido inventando, hacemos sesiones de historia oral, donde viene algún maestro artesano, normalmente mayor, con algún conocimiento que se esté perdiendo. Debido a que no tenemos dinero para hacer los rescates necesarios, registramos con una cámara y una grabadora estas sesiones. El maestro artesano nos platica en tsotzil, y nuestra colaboradora de capacitación de artesanas, quien es bilingüe, hace la traducción al español. Más de la mitad de la audiencia habla tsotzil, entonces la plática se desarrolla de manera natural y termina siendo en tsotzil. Es muy espontáneo y natural, y siempre tratamos de incorporar el tsotzil en todas las promociones que hacemos. Tenemos un staff completamente intercultural, hay maestras artesanas, indígenas universitarias, gente local, gente del estado, tenemos de todo un poco y eso enriquece mucho la creación de los productos.

¿Qué palabra nos puede describir a nosotros como centro?

Que somos una organización sumamente sensible, según nos dijo alguna vez un especialista. Le gustó mucho nuestro staff intercultural, el creador en la sala, el ir y venir entre lo local y lo global; porque para que el textil pueda sobrevivir se tiene que proyectar hacia el mundo, al futuro y a los jóvenes; es necesario que se refresque y se renueve, pero sin perder el conocimiento del origen. Esa es la mayor certeza, ir hasta el origen.

Creo que el futuro, en general, es un regreso al origen del consumo y la producción de las prendas que usamos, de las técnicas, los materiales no contaminantes y los hábitos de vestir. Hay mucho que aprender, siempre tratamos de entender las cosas sin venir a imponer. El centro se integra a la comunidad. Todos los que trabajamos aquí tenemos esa sensibilidad, de que trabajamos primero para las tejedoras, para la tradición y la preservación, para conocer la historia de los textiles y después para todo lo demás, pero siempre para el beneficio de las tejedoras. Por eso somos centro, no solo un museo de arte e historia muerta.

Esa vida es muy rica y es lo que nos inyecta la energía para seguir y buscar la manera de crecer contundentemente.

A nosotros nos toca trabajar en el aspecto de la preservación, de la historia, el origen y del registro, porque es impresionante la velocidad con que va cambiando. Si hay algo que distingue a los pueblos es la elegancia y tenemos que saberlo.  

Fotografía Centro de Textiles del Mundo Maya.


Agradecemos al equipo del Centro por el apoyo brindado durante nuestra visita.

A %d blogueros les gusta esto: