Orgulloso poblano de nacimiento, Raymundo Fraga Valle nos abre las puertas de su casa y de su clóset para compartirnos sus experiencias con el arte popular y los textiles.

Raymundo es Ingeniero en Sistemas Computacionales egresado de la Universidad de Las Américas Puebla y nos cuenta cómo desde sus épocas de estudiante encontró el complemento perfecto para su amor por las ciencias en la danza folklórica y el arte popular.

Raymundo Fraga en la antesala de su closet, lleva una camisa con aplicaciones bordadas a máquina del Istmo de Tehuantepec, Oaxaca de El Huizache.

“Bailé danza folklórica por casi 15 años y recuerdo que el profesor nos exigía expresar dignidad por lo que estábamos representando, tanto la música como la indumentaria. Ahí aprendí que la cultura popular es motivo de orgullo.”

En esos mismos años de universidad, en los años 80’s, Raymundo recorrió gran parte del país en su nuevo vocho. En él “puebleaba”, conocía y se conectaba con la cultura mexicana. “Era el vehículo apropiado para andar en terracerías cargando baúles de Olinalá, ir a ver el papel amate a Xalitla, visitar a las bordadoras de hipiles en Yucatán y explorar ruinas arqueológicas… ¡nunca me dejó botado!”.

Raymundo tiene otra pasión que es la docencia y tiene 24 años dando clases en la preparatoria del Colegio Americano en la ciudad de Puebla.

“Es una gran oportunidad para compartir mi experiencia con el arte popular y con mi entorno más cercano. La preparatoria tiene un nivel socio económico alto, son niños que viajan por todo el mundo, aunque desafortunadamente pocos conocen su país. Para mí era muy importante acercarlos a estos temas y empezamos con algunos viajes de integración. Primero los llevé a conocer la Meseta Purépecha para estudiar cómo se hacían los cocuchas, unas ollas de barro hermosísimas. También aprendieron cómo se hacían las blusas bordadas, escucharon la lengua indígena de la región, asistimos a un festival de venta y concurso de piezas, vimos danzas, comimos rico… ¡fue toda una experiencia!… Nos hace falta acercar a los chavos a su país porque creemos que no tienen el interés, pero más bien, no tienen el acceso.”

“En mis clases he tenido hijos de empresarios, de políticos, muchachos extranjeros. En ellos quiero impactar con estos conocimientos porque en sus manos estará la toma de decisiones del futuro de este país. Si no conocen, no aprecian o no disfrutan su país, no podemos esperar un cambio real en el futuro. Todos los días me levanto con esta consigna y me la tomo en serio. “

Raymundo es una persona consistente con su discurso y su pasión, no sólo es coleccionista de objetos de arte popular, sino que también los lleva puestos en su cotidianidad. Esto le da un pretexto continuo para dialogar con sus alumnos y su entorno social. Son frecuentes las preguntas sobre el origen de sus prendas, y en los 24 años que lleva siendo profesor, ha visto una mejor aceptación por estas prendas entre sus colegas de trabajo.  “Es muy gratificante poder contar sobre las técnicas y simbologías de las blusas que me llegan a enseñar las alumnas que adquirieron en sus vacaciones en Oaxaca.”

Tampoco faltan quienes le piden a Raymundo les preste algo porque tienen una reunión de disfraces. “Si es para disfraces no les presto nada. ¡Esto no es un disfraz! Si me piden algo que sea porque realmente lo van a apreciar.”

Raymundo tiene 25 años de asistir al Tianguis Artesanal de Uruapan, sin duda su favorito, para observar y adquirir nuevas piezas. En todos estos años ha sido capaz de descubrir el proceso de transformación que toda cultura tiene. “Los primeros años veía los enredos con los plisados, las mantas con los bordados y ahora observo qué en su mismo proceso de transformación, varían en colores y motivos…van cambiando con sus propias modas.”

Raymundo Fraga y su amiga y compañera del viaje textilero, Quetzalina Sánchez, ambos con prendas del Istmo de Tehuantepec.

Este conocimiento producto de la constante observación y el coleccionismo le han ganado el reconocimiento y la invitación para compartirlo en diversas ocasiones. Raymundo brinda conferencias en escuelas, foros y museos especializados, así como también organiza exposiciones y pasarelas.

“Ahora que fui al Congreso del Coleccionista, por primera vez estoy considerándome como uno de ellos. Tengo un listado simple de algunas cosas que tengo, pero me sé de memoria dónde y con quién las compré. Admiro las colecciones debidamente catalogadas como las de René Ramírez Ordoñez o la del Sr. Marco Izquierdo. Hay catálogos realmente impresionantes. “

Raymundo con camisa hecha a la medida con bordados de Pátzcuaro, Michoacán.

Moda artesanal para hombres. ¿Por qué es tan difícil?

“Existe sin duda un complejo social, que creo viene del hecho de haber crecido- los hombres de mi generación- con una mujer que ayudaba en la casa vistiendo su indumentaria tradicional. Estas personas sufrían mucha discriminación y sus trajes fueron entonces devaluados y asociados con la pobreza. Basta con ver cómo para el ojo extranjero estas prendas son motivo de admiración para reconocer nuestro malinchismo que nos dice que estar asociado con lo indígena es sinónimo de retraso cultural. Hoy en día pienso en que la gente no sabe que a veces el traje que estoy usando vale más del doble que su camisa o su blusa que compraron en el extranjero. Es un terrible prejuicio ése de mal asociar lo indígena con algo que no queremos reconocer de nosotros mismos.”

“Ahora ya percibo un poco más de apertura cuando vas a una boda y te piden código de vestimenta de guayaberas, por ejemplo. Aunque las opciones para hombre son limitadísimas, por eso yo mando a hacer mi ropa. En lo personal nunca le he tenido miedo al color. Cuando me pongo las cosas siento que las estoy luciendo, jamás pienso…¿me habré pasado de verde o de morado?  Ja ja … “

“Con el tiempo uno va entrenando los ojos, después de conocer tantos artesanos y sus trabajos, uno va invirtiendo en piezas de mejor calidad, con más conocimiento. No soy diseñador, pero sé pedir, y sé lo que me voy a poner.”

Echemos un vistazo a las joyas del closet de Raymundo:

Quexquémetl. Chachahuantla, Puebla. Bordados a Máquina. Se usan como cuello encima de la elaborada blusa también de Chachahuantla.

Quexquémetl bordado de Chachahuantla, Naupan, Puebla.

Blusa de Chachahuantla, Puebla.

“Este es un Huanengo que es un huipil corto. El nombre de Huanengo lo usan en la meseta purépecha de Michoacán en un pueblo que se llama Tarecuato y es parte de la indumentaria tradicional michoacana. El huipil está bordado en punto de cruz muy fino y se utiliza especialmente para la fiesta tradicional del Corpus Christi.”

“Hay personas que creen que si algo está bordado a máquina tiene menor precio y no es así, las artesanas le ponen sus aros a la tela y van dibujando en ella mientras pisan el pedal de la máquina. Es un trabajo que tiene su mérito.”

Hipil bordado a máquina por artesanas de Maní, Yucatán.

 

Detalle de hipil bordado a máquina por artesanas de Maní, Yucatán.

“Estas blusas de Cuacuila en Puebla tienen una influencia religiosa, el corte que tiene esta blusa hace que las mangas estén muy arriba porque las mujeres trabajan mucho en los fogones. Hay muchos detalles en los huipiles de las comunidades de la Sierra Norte de Puebla que tienen bordados motivos religiosos para la fiesta del pueblo, además de las flores.”

Detalle de bordado de Santo Niño de Atocha hecho en Cuacuila, Puebla.

 

Bordado tradicional de Chachahuantla en Puebla con mucho trabajo a mano.

 

Detalle de bordado de huipil de Pahuatlán, Puebla.

 

Huipil de gala con bordado en chaquira de Pahuatlán, Puebla.

Pepenado hilván de San Miguel Tenango, Puebla

Pepenado hilván con hilos metálicos de San Miguel Tenango, Puebla

Huipil bordado técnica de hilván con alforzas. Ñhañhu, Valle del Mezquital, Hidalgo.

Bordado pepenado hilván de Zacatlán, Puebla.

Blusa deshilada de San Felipe de Los Herreros, Michoacán.

Colección Masculina.

Raymundo tiene una colección de más de 200 fajas de distintas partes. En la foto vemos algunos ejemplos de Santo Tomás Jalieza, Oaxaca.

Faja ceremonial de pasado y presente. Hecha en telar de cintura por la maestra Cristina Narváez Gómez de Santo Tomás Jalieza, Oaxaca.

Faja ceremonial de pasado y presente. Hecha en telar de cintura por la maestra Cristina Narváez Gómez de Santo Tomás Jalieza, Oaxaca.

Morral hecho a la medida con fajas cosidas. Santo Tomás Jalieza, Oaxaca.

“En Oaxaca conocí a Edgardo Villanueva, una persona que aprecia mucho su cultura, y él inició hace tiempo un taller que le da trabajo a las artesanas de la zona del centro y de la costa de Oaxaca. Actualmente este taller ya está conformado como cooperativa y tienen un espacio comercial que se llama Huizache en pleno centro de Oaxaca. Con ellos mando a hacerme camisas con aplicaciones bordadas.”

Albán, es otra marca local oaxaqueña predilecta de Raymundo.

Con gabán de telar con puntas de pluma hecho especialmente por la familia de Cecilia Bautista, en Ahuirán, Michoacán.

 

“También me gusta mucho usar este tipo de rebozos lisos de Hueyapan, Puebla que los puedes usar como bufanda larga.”

“Este otro rebozo plasma las 9 actividades cotidianas de la gente purépecha de la meseta, la vida en el lago, la boda, la vida de rancho, el altar de muerto, danza de los viejitos… Es una pieza predilecta, los artesanos se llevaron 8 meses en hacerlo.”

Sin duda uno de los closets más especializados en textiles de Michoacán y Puebla, ha sido una experiencia maravillosa poder escuchar y esculcar el closet de Raymundo Fraga Valle. ¡Honor a ti y a todos los coleccionistas de arte textil mexicano! ¡Gracias Raymundo!

 

 

 

 

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