Del encuentro entre artesanos, organizaciones, diseñadores y gremio textil en general ocurrido el pasado domingo 10 de septiembre en la exposición sobre Chenalhó, en el Museo Na Bolom de San Cristóbal de Las Casas, tuvimos la oportunidad de conocer y platicar con la artesana Angélica María Vázquez Pérez. Ella es originaria de Chenalhó, Chiapas y ha colaborado en el rescate y réplica de algunos lienzos antiguos de su comunidad con el artista Carlos Barrera.

Angélica María Vázquez

“Carlos llegó conmigo por una compañera artesana, Rutilia, que como no podía sacar los brocados antiguos, vino a buscarme. Entre otra compañera, Marcela, y yo, sacamos varias piezas como parte del proyecto con Carlos, ésas piezas ya están en México para una exposición.”

Servilleta (izq) y telar de rescate que trabajó Angélica María en colaboración con Carlos Barrera para Na Bolom.

Angélica María admira algunas piezas antiguas en la exposición, reconociendo la blusa que usaba su abuela y que pretende rescatar para que no se pierda.

“A mí me enseñó a tejer María Pérez, una maestra de la primaria cuando yo tenía 8 años. Con ella aprendí a tejer el telar de cintura y los brocados. Luego yo sola fui aprendiendo a hacer las blusas tradicionales. Lo que no sé hacer pero quiero intentar es el pañuelo de hombre que está ahí en la exposición, creo que no es muy difícil pues es liso sin brocados.”

“Pertenezco al grupo Los Girasoles de mujeres bordadoras de Chenalhó. En total somos 35 artesanas que sabemos el telar de cintura, los brocados y los bordados. Hacemos blusas tradicionales, blusa de manta bordada, cojines, caminos de mesa, y también trabajamos con diseños especiales. Vendemos en mi casa cuando vienen a visitarnos, a veces vienen otras personas de fuera que nos apoyan y nos compran para vender en sus tiendas, y una o dos veces al año vamos a una feria a la Ciudad de México.”

Grupo Los Girasoles, de Chenalhó

 

Proceso del huipil de Chenalhó

Una blusa de telar de cintura lleva de 2 a 4 meses en su elaboración, dependiendo de la artesana, la complejidad del bordado y el tiempo diario que le dedica.

Lo primero es hacer el tejido en el telar de cintura a partir de un solo lienzo de hasta 60 cm de ancho o bien uniendo 3 lienzos angostos. Antes se hacía con hilos de algodón, hoy sólo tejen con estambre de acrílico, les gusta porque es económico, tiene una gama de colores más brillantes que no despintan y es calientita.

Actualmente algunas mujeres prefieren comprar la tela de otras mujeres artesanas. Los sábados llegan de otros parajes a vender sus telas a la cabecera municipal. Una blusa ya tejida y armada, sin bordado, cuesta unos 300 pesos.

Tradicionalmente las telas son de rayas, antiguamente eran rayas de colores rosados, naranjas y azules sobre blanco. Con el tiempo éstas se han ido difuminando sobre fondos morados y azules, y actualmente vemos lienzos casi en lisos tejidos con hilos de estambre y metálicos. Las señoras que tejen las telas base deciden a veces hacer la tela de rayas y a veces lisas, así que ellas participan en la determinación de la tendencia.

Detalle de huipil de mediados del siglo XX.

Después viene el proceso del bordado para el cual, las mujeres calculan a ojo la ubicación y tamaño de las figuras.

Huipil en proceso de bordado.

La iconografía por lo general es algo que van heredando de generación en generación, aunque también cuentan con dechados o muestrarios de donde copian algunas figuras tradicionales.

Muestrario de iconografía.

Entre las figuras más tradicionales encontramos diseños con espinas, huella de perro, milpas, rombos de colores, un diseño que llaman “nuevas hebras”, jachum luch o peine y estrellitas. Las nuevas generaciones prefieren las formas de flores, los corazones, animales y abstractos. Claudia, la hija de Angélica María nos presume su blusa con un nuevo diseño de fresas.

La blusa tradicional lleva bordado alrededor del cuello, sobre el hombro, un fragmento de la manga y todo alrededor del bajo. Esta proporción de bordados cambia un poco dependiendo del gusto de cada mujer. El tipo de bordado se conoce como “bordado elevado” el cual realizan torciendo y alzando el hilo de bordado hasta formar una especie de tapete pachón sobre el mismo dibujo.

En casa de Angélica María y sus hijas en Chenalhó tuvimos la oportunidad de ver algunos huipiles antiguos pertenecientes a la abuela Rosa Pérez Ruíz. “Ya casi tiene 90 años y es la primera en despertarse en la mañana”. La señora Rosa con mucho orgullo nos muestra un huipil que calcula tiene más de 50 años y su chal con brocados antiguos.

Tres generaciones de mujeres en la familia Vázquez. La bisabuela Rosa Pérez Ruíz con su chal brocado, Angélica María con un huipil en proceso, y la pequeña Michelle con un huipil antiguo de su bisabuela.

La enagua o falda de las mujeres de Chenalhó consta de un enredo hecho en telar de pedales con algodón color índigo que compran por metro en su misma localidad, y unen con coloridos bordados con temas abstractos. Notamos especialmente en las jóvenes que estas cenefas bordadas son más anchas y tupidas con hilos metálicos de distintos colores.

Detalle bordado en enredo con diseños nuevos con hilos metálicos.

El enredo o enagua se sujeta al cuerpo con una faja hecha en telar de cintura que se fabrican en San Juan Chamula. Las mujeres de Chenalhó personalizan estas fajas con pompones de hilo de estambre acrílico de gran dimensión que cuelgan a los lados de la cadera. Entre más jóvenes las mujeres, más grande y pesado es el pompón.

Claudia nos muestra su faja con pompones que usa con su traje tradicional.

La familia de Angélica María ha tenido la oportunidad de participar en cursos de corte y confección por lo que la innovación en prendas para venta al turista presenta modelos de blusas, saquitos, ponchos y textiles para el hogar de diseño contemporáneo. Claudia nos comenta que los artículos que más venden son las blusas de manta de algodón con bordados de iconografía tradicional, pero con puntadas más sencillas, y los motivos de flores. Estas prendas tardan 3-4 días en confeccionarse y bordarse, y tienen un rango de precios de entre 160- 700 pesos.

Detalles bordados de una prenda de innovación tejida en telar de cintura y bordada a mano.

Por último conversamos con Angélica María y su hija sobre la iniciativa #ViernesTradicional y les preguntamos qué pensaban de las mujeres mestizas que usaban el huipil de Chenalhó en sus propios contextos. “Está muy bien que las personas se pongan nuestra blusa … pero que nos compren más!”

Con toda la variedad de modelos que la familia Vázquez tienen a disposición, queremos invitar a toda la comunidad a acercarse directamente con Claudia Vázquez mediante mensajes de texto o WhatsApp (+52 1 967 127 1373) para solicitar información sobre piezas y costos.

¡Muchas gracias a Angélica María por abrirnos las puertas de su casa y a familia por recibirnos muy alegres!