Nos adentramos a conocer el huipil triqui y sus variantes, su elaboración, tiempo empleado, materiales y técnicas implicadas. Ahora es el turno de dar un breve vistazo en la vida y trabajo de una artesana triqui, por ello, nos acercamos a Felipa, originaria de San Andrés Chicahuaxtla y esto fue lo que nos compartió.

Yo me llamo Felipa Santiago Vázquez y tengo 49 años de edad, nací en el pueblo La Cañada Tejocote. Actualmente vivo en San Andrés Chicahuaxtla, localidad del municipio Putla Villa de Guerrero, Oaxaca.

Siempre me ha gustado bastante hacer huipiles y no solo tejo los tradicionales largos, también hago blusas (huipiles cortos) y me siento muy satisfecha con mi trabajo.

Además de elaborar textiles, me encargo de un negocio que tengo junto con mi esposo en otro pueblo de San Andrés Chicahuaxtla, es una farmacia pequeña y cuando regreso a mi casa entre las 5 y las 6 de la tarde hago de comer y atiendo mis demás pendientes. Al final del día me pongo a tejer, trabajo que realizo entre las 8 y 11 de la noche; aproximadamente lo hago 3 horas por día. No siento que me sea cansado, no tengo problemas como otras señoras que ya presentan dolores de espalda y cintura. Esos síntomas son muy comunes en las tejedoras.

Hago huipiles para mí y para mi familia, aunque también para vender.

Mi hija también sabe tejer, yo misma le enseñé cuando tenía 6 años y yo aprendí porque me enseñó mi mamá cuando tenía entre 7 y 8 años. Al principio me costaba mucho trabajo, porque no es nada fácil. Me acuerdo que tenía como 10 años cuando hice mi primer huipil sola, y era para mí, era chiquito.

Mi mamá me decía que tenía que aprender a hacer huipiles. Aquí todas las mujeres triquis tienen su textil porque saben tejerlos, así es que si no aprendía, iba a andar sin vestir mi tradición.

Es bastante pesado tejer y brocar una pieza triqui porque se hacen tres lienzos y cada uno tiene su proceso. Hacer huipiles de uso diario y ceremoniales lleva diferentes tiempos. Yo por ejemplo para hacer una prenda ceremonial larga, como tejo de noche, me tardo aproximadamente 10 meses, y uno corto, al que nosotras llamamos blusa, me lleva alrededor de 6 meses.

Debo decir que al tejer me siento contenta y con cada dibujo que hago me siento muy bien, me apasiona hacer huipiles.

Esta tradición sólo se la he enseñado a mi hija, pero considero que es importante que las muchachas de San Andrés Chicahuaxtla continúen aprendiendo, pues es nuestra expresión regional traducida en textil y es importante preservarla.


¿Qué opina de que personas no triquis vistan huipiles de su cultura?

Me gusta que utilicen los huipiles, porque cuando yo los hago, también pienso en quién los va a usar. No solo la gente de Chicahuaxtla o triqui puede vestir nuestros textiles, también pueden otras personas, de diferentes estados o de otros países.

Creo que esas personas de fuera pueden darlo a conocer y es bueno que se represente nuestra región. Por eso estamos haciendo una cooperativa, me gusta el modelo con el que vamos a trabajar y lo considero muy necesario, además de dar promoción al huipil triqui. Existen muchos tejidos muy diferentes, cada uno con su significado y es importante que se conozca y me gusta hablar sobre eso para que se divulgue.

Agradecemos a Felipa su tiempo y confianza para compartirnos sobre su tejido. Para ponerse en contacto con ella se puede enviar un mensaje de texto o WhatsApp al +52 1 951 209 3351.

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