A cierre del mes de junio de este año, el plagio de los bordados de Aguacatenango volvió a los escaparates y tienda en línea de la marca Zara y ante este hecho, no podemos dejar de prestar atención a los detalles de ésta.

 

Hace dos años, la marca puso a la venta una copia de la blusa de Aguacatenango, caso que no tuvo solución ni respuesta por parte de la marca. Hoy, el bordado copiado y replicado en modo industrial vuelve a formar parte de su inventario y se suma a la lista de plagios que crece mes con mes.

 

La elaboración de esta prenda en el medio original, es un proceso a mano en el que las artesanas de Aguacatenango invierten decenas de horas para finalizar un bordado tan fino a diferencia de los procesos industrializados y programados con los que se realizan las copias. 

 

Para este texto, en Viernes Tradicional, con el apoyo de NGO Impacto, nos acercamos a María Méndez Rodríguez, artesana bordadora originaria de Aguacatenango para conocer un día a día de su trabajo como bordadora y su valiosa opinión sobre las prácticas de plagio.

 

Me llamo María Méndez Rodríguez, tengo 39 años y soy madre de 7 hijos y abuela de 1 nieta. Soy de Aguacatenango, Chiapas, aquí nací y aquí he vivido.

María Méndez Rodríguez. Fotografía de Impacto Textil.

 

 

Soy ama de casa y artesana del bordado a mano. Al bordado que hacemos aquí en Aguacatenango le llamamos con diferentes nombres, como bordado de rococó, de margaritas, de nudos, de ojal, de crucetas, de cadenas o bordado de telaraña.

 

Yo lo aprendí a bordar a los 7 años porque aquí desde chiquitas nos enseñan cómo se hace el bordado. A mi me lo enseñó mi mamá y mis hijas ya saben bordar también porque yo les enseñé. Nosotras tenemos que aprender desde pequeñas y eso es bueno porque a esto nos dedicamos, a hacer las blusas, sólo compramos la tela y de ahí nos ponemos a cortar, a dibujar y luego a bordar, terminando el bordado se arma la blusa y se cose todo a mano, nada a máquina.

En Aguacatenango, se aprende a bordar desde niñas. Fotografía de Impacto Textil.

 

Yo por mi parte, no tengo estudios altos, llegué hasta la primaria, pero me dedico a la artesanía para apoyar a mi familia, para ayudar a mi esposo con los gastos de la casa y de los hijos. Mi esposo es agricultor, trabaja en el campo y cuando termina la cosecha tiene que ir a buscar otro trabajo, como en la construcción o lo que salga.

 

Anteriormente vendía mi bordado en San Cristóbal, pero me pagaban bien barato, una blusa bien terminada y bien hecha me la pagaban en $ 200.00 pesos. Una blusa bien hecha nos lleva de 40 a 50 horas hacerla, y esas horas estan repartidas en diferentes días.

 

De aquí a un año atrás, he encontrado a personas que si valoran lo que es nuestro trabajo, son muy pocos, pero esa ya es ventaja para nosotras.

 

 

Una vez me dijo una señora que vino a visitarme, que las blusas que hacemos aquí las venden en tiendas grandes que son iguales los bordados pero hechos en máquinas. La verdad se siente tristeza saber esto porque mi gente y yo trabajamos a mano de manera lenta, pero bien hechas las prendas. Bordamos día a día aprovechando el tiempo, en mi caso, como madre de familia, trabajo los bordados aprovechando el tiempo y a veces veo que mi trabajo no avanza y como sé que de ahí aporto un poco para ayudar a mi familia me enoja que luego vienen personas y nos dicen que mejor van a comprar las prendas hechas en máquina porque son más baratas.

 

También es muy triste cuando vienen personas sólo por un tiempo, nos da trabajo y mal pagado, nunca nos preguntan nada sobre nuestro bordado, cómo lo hacemos o algo, ellos sólo vienen para el beneficio de ellos mismos y es triste porque por esas prácticas nosotras no podemos salir adelante, aparte de mal pagado, exigentes, nos pagaban $ 150.00 pesos y nos decían que si les llegaba mal una parte del bordado había que reventarlo y hacerlo de nuevo.

 

Otra cosa es cuando vienen con intensiones como Impacto, de ayudarnos a formarnos, darnos talleres y capacitaciones, porque nos ponen en contacto con personas que nos pagan muy bien y hasta hace una las prendas con gusto y animos. Yo estoy dentro de un grupo de 20 artesanas que nos reunimos en mi casa y aquí platicamos y les pregunto si quieren trabajar mejor, hacer trabajos de calidad y nos juntamos a bordar.

Grupo de artesanas bordadoras de Aguacatenango, Chiapas con miembros de Impacto Textil. Fotografía de Impact Textil.

 

María trazando el corte para elaborar una blusa. Fotografía de Impacto Textil.

 

 

Opinión de María sobre los plagios o copias industriales de los bordados de Aguacatenango

A veces, nuestra misma gente, como mexicanos, no valoran nuestro trabajo, al contrario, nos regatean y si este mensaje puede llegar a la gente o tiendas grandes que nos copia, les diría que no hagan eso, no trabajen algo que no les pertenece porque si ellos se sentaran un rato e intentaran hacer lo que nosotras hacemos por unas dos horas sabrían lo que es el dolor de espalda, el dolor en los dedos y la vista cansada. La gente no se da cuenta y muchas veces parece que no les importa. Ojalá se dieran cuenta que esta actividad es nuestro sustento. No es fácil. No he visto cómo es el bordado en máquina, pero me imagino que el bordado se hace en un rato, en cambio a mano es mucho tiempo y sufrido. A esas marcas les diría que nos dejen esta oportunidad, es nuestro trabajo por nacimiento y que se den cuenta que ahí está nuestro sosten de cada día.

 

 

Mensaje para los consumidores que compran plagios

Les diría que se pongan a ver realmente lo que es el verdadero valor, nuestro trabajo es más fino y mejor terminado.

Detalle de un bordado tradicional de Aguacatenango hecho a mano. Fotografía de Impacto Textil.

 

Detalle de un bordado tradicional de Aguacatenango hecho a mano. Fotografía de Impacto Textil.

 

Agradecemos a María por darnos la oportunidad de entrevistarla y mostrarnos su sentir ante los plagios que lucran con el bordado tradicional que forma parte del sustento de su familia y comunidad.

 

Desde Viernes Tradicional, sabemos que los plagios están en incremento debido a la falta de un marco regulatorio que frene estas malas prácticas, sin embargo, invitamos a toda la comunidad de lectores y seguidores a continuar señalando las marcas nacionales e internacionales que incurran en este robo de cultura.

 

#ElOrigenSíCuenta.

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