Los abuelos artesanos son figuras imprescindibles en la transmisión de conocimientos, tradiciones y cultura de los pueblos indígenas; es gracias a ellos que por transmisión oral heredan esta información a las nuevas generaciones, y sólo así, podemos conocer sobre su historia y costumbres.

Con el apoyo de Xunka Hernández Gómez, Coordinadora de Campo de NGO Impacto, realizamos la siguiente entrevista a doña Magdalena Gómez Pérez, su madre, quien nos compartió un poco de su historia y su sentir sobre las prácticas de los jóvenes en el tema de la elaboración de artesanías textiles.

 

Sobre Magdalena Gómez

Me llamo Magdalena Gómez Pérez y tengo 59 años. Nací en Zinacantán, Chiapas donde siempre he vivido. Hablo tsotsil como idioma madre y español que he aprendido con los años. Actualmente me dedico a las artesanías textiles y me considero ama de casa.

 

El telar de cintura y bordado

Me dedico la mayor parte del tiempo al telar de cintura, tejo principalmente chalinas y bufandas.

La técnica de telar de cintura me la enseñó mi mamá pero era difícil porque los hilos eran muy caros y mi mamá no quería gastar hilo sólo por enseñarme y que lo echara a perder. Tuve que aprender robándole hilo para hacer mi primer telar, recuerdo que mi primer pieza fue un tortillero. Después aprendí a bordar en punto de cruz y me pareció más fácil porque sólo tenía que ir contando. Ya con los años fui haciendo cada vez mejor mi telar.

Magdalena trabajando su telar de cintura.

Magdalena trabajando el bordado a mano de un cojín.

 

La transformación del telar de cintura

Los textiles que hacemos con el telar de cintura han ido cambiando. Una parte es buena porque uno aprende a hacer cosas nuevas como las chalinas y las bufandas que son trabajos más fáciles que las faldas y los huipiles que se hacían más antes. Ahora, con la llegada de los turistas y las chicas de servicio social, nos han enseñado a hacer trabajos más sencillos y que podemos vender más fácilmente, eso sin dejar de lado la elaboración de nuestra ropa tradicional.

 

Enseñarle a los jóvenes

A los jóvenes les digo que es muy bonito hacer telar y bordar, es importante aprender para que no se pierda este conocimiento. Hoy en día hay mujeres que viven del trabajo de la artesanía y viven bien, además de ser un trabajo seguro y de calidad.

Yo por ejemplo, tengo dos nietos, uno de  5 años y el otro de 8 años. A ellos les llama la antención como hago mi telar de cintura, de hecho mi nieto de 8 años ya ha intentado montar uno. Yo pienso que cuando él sea grande, será un buen tejedor y bordador ya que sus papás también se dedican a la artesanía. No creo que mi técnica se pierda porque mis hijas saben tejer muy bien y ellas le enseñarán a sus hijos e hijas; ahora ya no importa si es hombre o mujer.

Señora Magdalena con su nieto.

 

Prendas antiguas

Recuerdo que mi mamá usaba una falda muy ligera de lana de borego que era toda blanca y se llevaba a teñir con un tintorero de San Cristóbal de Las Casas. Mi abuelo usaba también un cotón de lana. Nuestra ropa era mayormente de lana y sólo las personas que tenían dinero usaban ropa de algodón.

Cuando era niña, yo tenía un mocheval de lana hecho en telar de cintura que me gustaba mucho pero desafortunadamente se quemó una parte por accidente y aunque lo seguía usando, ya no sé dónde se quedó. Ahora me gusta mucho mi ropa porque es muy bonita toda, no tengo una prenda especial o favorita.

 

Preservar el conocimiento de las técnicas

Es muy importante conservar las técnicas, no debe desapararecer la costumbre del telar y del bordado porque con esas técnicas hacemos la ropa con la que nos vestimos. Creo que las niñas deben aprender a hacer el telar por tradición, porque ahora ya no tienen el interés, ya sólo quieren ser maestras, enfermeras, licienciadas sin aprender las técnicas artesanales. ¡Saber tejer y bordar es un trabajo también!

Si el telar de cintura desapareciera, ya no habrían trajes tradicionales y todos usarían blusas y pantalones de fábrica; ya de por sí muchos jovenes usan poco los trajes tradicionales y siento que puede corre el riesgo de que las técnicas desaparezcan. Los jóvenes ya no quieren aprenden y los que saben ya no  quieren enseñar porque es muy caro el material.

Yo creo que necesitamos aprender a trabajar con mejor calidad, buscar apoyos para mejorar nuestros trabajos, seguir enseñando a los jóvenes sobre el tejido tradicional. También hay que animar a más mujeres a que trabajemos en equipo y transmitir a los hijos e hijas la importancia de preservar nuestra tradición textil.

Magdalena en la preparación de los hilos para el telar de cintura.

 

Magdalena Gómez Pérez  forma parte de la Cooperativa Mujeres Sembrando la Vida, a quien pueden encontrar a través de Facebook (click aquí) y conocer así sus trabajos.