Hemos seguido de cerca diversos casos de plagios y pareciera que este fenómeno está lejos de acabarse.

Hablar de apropiación cultural no sólo engloba el concepto de plagiar, que de acuerdo al diccionario de la Real Academia Española (RAE), se define como la acción de “copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias”, concepto que se adecua perfectamente a casos tan sonados como el de la diseñadora Isabel Marant y la blusa tradicional de Santa María Tlahuitoltepec, Oaxaca, entre muchos otros.

Prenda plagiada y firmada como diseño de Isabel Marant. Fotografía obtenida de internet.

Además de existir las situaciones en las que las marcas o diseñadores lanzan piezas con etiquetas que aluden a una inspiración o diseño propio cuando claramente se trata de iconografía copiada, también están los casos en que la misma iconografía,además de ser copiada, es estampada, situaciones que a pesar de creer estar respetando el origen dando los créditos mínimos requeridos, es una práctica incorrecta.

Mencionar el origen étnico de un diseño iconográfico en una prenda, tela u objeto ajeno a las técnicas y tradiciones de los pueblos originarios, no es suficiente. La mera acción de estampar incurre en no respetar el patrimonio de los pueblos originarios. Es un acto más de apropiación cultural.

Y a todo esto, ¿qué es la apropiación cultural?

De acuerdo con el filósofo y escritor James O. Young, la apropiación cultural se entiende como: “el acto de tomar o utilizar cosas de una cultura que no es la nuestra, sobre todo cuando no se muestra respeto hacia esta cultura.”

Ahora podemos mencionar que los plagios no son las únicas prácticas que descontextualizando el patrimonio cultural y que en los casos de productos con estampados, no basta con dar supuestos créditos.

Centrémonos en los estampados.

Las copias o formas de “piratería artesanal” que se pueden encontrar en tazas, termos, fundas para celulares, telas empleadas en bolsas, mascadas y demás, llevan principalmente iconografía otomí, istmeña o mazateca, es decir, se plasman los diseños de los bordados de Tenango de Doria, del Istmo de Tehuantepec y de Jalapa de Díaz. Son las formas que más se han detectado.

Pañuelo de seda con estampado del bordado característico de la indumentaria de tehuana. Fotografía de pinedacovalin.com
Pantalones deportivos de licra con estampado de iconografía otomí de Tenango de Doria, Hidalgo. Fotografía obtenida de internet.
Funda para celular con iconografía estampada perteneciente a los diseños bordados de Jalapa de Díaz, Oaxaca. Fotografía de @molcajeteshop vía Instagram

Específicamente en la capital de Oaxaca y sus alrededores, es muy fácil encontrar establecimientos que ofrecen productos con estampados a modo de recuerdo para el turismo o también, cada día más frecuente, el consumidor local.

Ni hablar de la iconografía otomí que se ha visto estampada en diferentes ocasiones con diversos argumentos.

Funda para celular con iconografía estampada perteneciente a los diseños bordados de Tenango de Doria. Fotografía de @saraisilva.diseñadora vía Instagram.

El peor error, es creer que el estampado de la iconografría no daña a nadie y que es una forma de promover la cultura y la artesanía textil. No lo es.

La mejor forma de difundir los orígenes y el patrimonio, es partiendo de la revalorización y el respeto a todo lo que conlleva realizar un textil artesanal, desde el contexto cultural, la materia prima, las personas que lo elaboran, su significado, el tiempo de elaboración y más.

Pareciera que ahora encontrarnos prendas promocionadas incluso con orígenes bajo los términos tradicionales con los que se conocen localmente como huipil, quexquémitl, etc, es más frecuente y también preocupante.

Prenda estampada con la iconografía del huipil mazateco de San Juan Bautista Tlacoatzintepec. Fotografía de Know México M.R. Original vía Facebook.
Prenda estampada con la iconografía del huipil mazateco de San Juan Bautista Tlacoatzintepec. Fotografía de Know México M.R. Original vía Facebook.

Si existe es porque se vende, entonces, ¿a quién se le atribuye la apropiación? ¿a la marca o persona que copia o a la persona que lo compra? ¿la persona que lo compra está consciente de lo que adquiere? ¿esta oferta y demanda serán la consecuencia de un mal entendido orgullo nacional?

Así es que si sientes orgullo nacional, apoyas el consumo local y te encanta la identidad y los diseños de los pueblos originarios, te invitamos a no ser parte de la cadena que lucra con los diseños textiles de modo de estampados en objetos ajenos a las tradiciones y al patrimonio cultural.

#ElOrigenSíCuenta

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