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Fernanda Martínez Camacho, tiene 38 años, nació en la Ciudad de México, de familia michoacana y desde hace 12 años vive con su esposo Ángel y sus dos hijos en San Pablo Etla, Oaxaca.

Evangelina, su hija, tiene 7 años y es nacida en la ciudad de Oaxaca.

Fernanda con blusa de San Jerónimo Zoochina, Oaxaca, y Eva con blusa bordada de San Gabriel Chilac, Puebla.

 

Fernanda es restauradora y el textil artesanal le gusta desde que era niña, por su madre y su abuela que fueron buscadoras y coleccionistas de prendas tradicionales. Nos recibe en su casa con una blusa de corte contemporáneo con aplicación de bordado en punto de cruz de El Bosque, Chiapas.

 

Desde que yo recuerdo, mi madre siempre ha usado huipiles. Tiene una colección impresionante. Viajábamos mi abuela, mi madre y yo con la misión de encontrar a los artesanos o las prendas más difíciles, así eran mis vacaciones. Especialmente recuerdo un viaje que hice a los 6 años, y la razón por la que recuerdo este viaje siendo tan joven es porque nos tardamos mucho en encontrar al artesano que hacía un quexquémetl de algodón muy fino que quería mi abuela. Actualmente esa prenda forma parte de los tesoros que más aprecio en mi clóset.

Quexquémetl de algodón originario de Cuetzalan, Puebla. Esta prenda perteneció a la abuela de Fernanda y ahora forma parte de su clóset.

Detalle del quexquémetl de Cuetzalan, Puebla.

 

Al igual que a mi hija actualmente, estos viajes me aburrían enormemente, pero hoy en día no cabe duda que fueron los que definieron mi gusto por estas prendas. Esa experiencia de ir a los pueblos a buscar a los artesanos, preguntarles, conocer su trabajo e involucrarte en una parte de su vida es lo que me emociona de poder adquirir una pieza de su creación. Todo lo que tengo lo atesoro, incluso tengo prendas que he guardado desde mi propia infancia, y muchas de ellas se las he heredado ya a Eva.

 

Todo lo que tengo lo uso, algunas piezas las intervengo de una manera sutil para poder ajustarlas a mi cuerpo y ahora también para que Eva las pueda usar. Siendo restauradora, conozco ciertas técnicas y herramientas para la conservación y preservación. Soy sumamente consciente de usar productos para el uso y la limpieza. 

 

El clóset de Eva

 

Eva, muéstranos tus huipiles favoritos. ¿Qué traes puesto?

“Mi color favorito es el verde agua y este huipil que traigo puesto es de Hilo de Nube. Yo misma escojo mis huipiles, y mi mamá y mi abuela los compran para mí. No sé bien de dónde son, pero mi mamá me ayuda a decir de dónde son.”

Eva usando su huipil de Hilo de Nube mientras observa su huipil de Guatemala.

 

Este terno para fiesta originario de Mérida, es una prenda herencia de una prima de Fernanda y data de aproximadamente de los años 70’s u 80’s.

Terno originario de Mérida, Yucatán.

 

Este huipil de San Pedro Amuzgos me lo compró mi Tito. 

Eva mostrándonos su huipil amuzgo.

 

Detalle bordado de una blusa poblana. Otra herencia de la prima de Fernanda.

Detalle de blusa de gala de San Gabriel, Chilac, Puebla.

 

Eva nos muestra sus blusas artesanales, como esta de San Antonino Castillo de Velasco, Oaxaca.

Eva con blusa de San Antonino Castillo de Velasco, Oaxaca.

 

Huipil de Pinotepa Nacional, lugar de donde es originario el esposo de Fernanda, padre de Eva. Ambas vistieron con traje tradicional de Pinotepa en una calenda.

Huipil de Pinotepa Nacional, Oaxaca.

 

Al clóset de Eva se suma un bello huipil guatemalteco regalo de su “tía” Renata Schneider.

Huipil originario de Guatemala.

 

Vestido contemporáneo con bordados estilo chiapanecos, pero con aplicaciones en crochet de San Juan del Río, Oaxaca.

Vestido contemporáneo con detalles artesanales.

Eva y sus huipiles.

 

El closet de Fernanda

 

Desde una toma general de su closet se puede apreciar la cantidad de prendas artesanales que lo conforman. Fernanda calcula que un 40 y 50% de sus prendas son artesanales, y todas las usa de manera cotidiana y constante, a excepción de algunas prendas que guarda como tesoros.

Algunos de los huipiles que forman arte del clóset de Fernanda.

 

“Mi última adquisición es este quexquémetl mazahua, que de verdad estuve cazando desde que era niña. Estoy sumamente contenta con esta compra.”

 

“Mi familia es de Michoacán, de la parte que está pegada al Estado de México, de modo que tengo recuerdos de mi infancia de ver a las mujeres mazahuas ir al mercado con sus vistosas prendas. Desde hace tiempo que visité una de las ventas del Museo de Culturas Populares, empecé a investigar quién y dónde exactamente los hacían y así supe que es en Temascalcingo. No fue ahí donde lo adquirí finalmente, sino cerca del pueblo donde vive mi familia, Tlalpujahua que como ahora es Pueblo Mágico, recibe artesanos de varias localidades aledañas que buscan vender sus productos. El quexquémetl está hecho con hilos acrílicos en colores muy brillantes. Es de manufactura moderna aunque todavía tiene presencia de iconografía antigua. Mi madre sabría reconocer exactamente los tipos de puntada que lleva, punta de aguja o doble, yo no lo puedo identificar tan claramente. “

 

“Tengo un interés particular por los detalles y técnicas de las prendas, más allá de la calidad de los hilos o las telas. Por ejemplo, en este quexquémetl, me llama la atención la unión de los lienzos, y los acabados tan perfectos de la parte posterior. ¡Es pura matemática!

 

Este vestido es de Huautla de Jiménez, es un regalo de Ángel mi esposo, bajo pedido. La falda tiene un detalles de caballitos.

 

Esta blusa de San Antonino Castillo de Velasco es una de mis favoritas, tiene un trabajo de bordado impresionante. Recuerdo que fuimos directamente al taller de las Cornelio, muy conocidas en San Antonino. Esta pieza fue bordada por la maestra Antonina Cornelio.

Esta blusa de San Antonino Castillo de Velasco, Oaxaca.

Detalle de blusa de San Antonino Castillo de Velasco, Oaxaca.

 

Este es el ropón de bautizo de Eva que fue hecho también en San Antonino Castillo de Velasco. Ahora le queda como blusa.

Eva mostrando su ropón de bautizo elaborado en San Antonino Castillo de Velasco, Oaxaca y que ahora usa como blusa.

 

Otra pieza de mis favoritos es el huipil triqui, de San Pedro Chicahuaxtla, tejido con hilos de algodón.

Huipil de San Andrés Chicahuaxtla, Oaxaca.

Huipil de San Andrés Chicahuaxtla, Oaxaca.

Detalle de huipil de San Andrés Chicahuaxtla, Oaxaca.

 

No puede falta mi huipil de Pinotepa Nacional, Oaxaca, con motivos de animalitos y plantas bordados.

Huipil de Pinotepa Nacional, Oaxaca.

 

Esta es mi blusa de bordado pepenado con chaquira de Jamiltepec, Oaxaca, de la costa. Es tan pesado que sólo puedo usarlo por algunas horas.

Blusa de bordado pepenado con chaquira de Jamiltepec, Oaxaca.

Detalles de la blusa con bordado pepenado y chaquira de Jamiltepec, Oaxaca.

 

Otra favorita y antigua, es mi blusa deshilada de San Felipe de los Herreros, Michoacán, encargada directamente en la comunidad. Está completamente hecha a mano, con plisados y deshilados.

Blusa de San Felipe de los Herreros, Michoacán

 

Fernanda nos comentó de una bolsa especial hecha de un material llamado Tyvek, de DuPont, que permite conservar mejor su colección de rebozos de seda. Es un material que permite a las prendas transpirar al mismo tiempo que las protege de la humedad.

El material se compra en rollo y yo hago las bolsitas, en éstas guardo mis rebozos teñidos en tintes naturales.

Rebozos teñidos en tintes naturales. A la izquierda, rebozo blanco de seda con “punta de olas”.

Rebozo michoacano purépecha con barbas de artisela, diseño moderno.

 

Gracias al trabajo que realizamos mi esposo y yo en temas de restauración y construcción por todo el estado, tenemos la oportunidad de conocer artesanos y sus trabajos. Este hermoso huipil antiguo pertenecía a la abuela de Chuy, un amigo muxe que conocimos en Tehuantepec. Tuve la suerte de elegirlo del baúl de trajes antiguos y el propio Chuy me lo ajustó. Calculo debe ser de los años 50’s por el tipo de cadenilla. Es una prenda que valoro muchísimo.

Detalle de la cadenilla del huipil istmeño.

Huipil istmeño antiguo.

 

 En la región de Zoochina y Cajonos, hay un tipo de blusas bordadas a máquina que se parecen mucho entre ellas, aunque hay detalles sutiles que les dan identidad. En Solaga y Zoogocho, también pueblos vecinos, todavía se ven algunas mujeres mayores usando la blusa con falda blanca y refajo color rojo.

Blusa blanca de San Jerónimo Zoochina y blusa verde de San Pedro Cajonos.

 

Una blusa muy especial es esta de origen mazateco  que junto con mi amiga Yuki Hueda buscamos y encontramos en San Jerómimo Tecoatl, cerca de Huautla de Jiménez.

Blusa de San Jerónimo Tecóatl, Oaxaca.

Detalle de blusa de San Jerónimo Tecóatl, Oaxaca.

 

Les tengo que compartir esta blusa cora, de Nayarit, que me consiguió Renata Schneider. La intervine abriéndola del centro, respetando los cortes originales de la blusa, para usarla más como saquito.

Blusa cora de Nayarit.

Detalles de la intervención que le realizó Fernanda usar la blusa como saco.

Prendas que forman parte del clóset de Fernanda.

 

 

Agradecemos a Fernanda y a Eva por permitirnos conocer las prendas que conforman su clóset y compartirnos cómo su gusto por las prendas artesanales ha sido heredado de generación en generación como enseñanza de madre.

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