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Continuando con la línea de difusión a los textiles artesanales elaborados en la Sierra de Zongolica, en esta ocasión el Antropólogo Social Miguel Ángel Sosme Campos nos platica las implicaciones y significado cultural de una prenda que no puede faltar en la indumentaria de las mujeres nahuas de esta región de Las Altas Montañas del estado de Veracruz.

 

 

Los rebozos elaborados en la Sierra de Zongolica, así como muchas otros textiles artesanales,  tienen bases coloniales. Desde la epoca precolombina se teje en telar de cintura, técnica que permitió a las mujeres nahuas hacer los rebozos ocupando lana como materia prima. En los registros que se tienen del siglo XIX y principios del siglo XX, los rebozos eran lienzos lisos pero después se comenzó a trabajar el brocado llamado de ojitos que caracteriza al rebozo tradicional de la Sierra de Zongolica porque el terminado de estos rebozos es cerrado, es decir, no tiene empuntado.

Elaboración de un rebozo en lana natural. Fotografía de Miguel Ángel Sosme Campos.

 

El empuntado de los rebozos en lugares como Tenancingo es todo un arte, pero en la lógica de las mujeres que trabajan los rebozos en telar de cintura de la Sierra de Zongolica, el termindo cerrado  es más difícil, mucho más difícil que un lienzo con fleco, por lo que las artesanas nahuas de esta región creen que quien no termina un rebozo cerrado y le pone fleco o empuntado, es porque quieren ahorrarse trabajo.

 

En lo personal, a mi se me hacía mas bonito un rebozo con fleco, pero cuando entendí la parte técnica, resulta que los más dificil es que no los tenga porque un terminado cerrado requiere de mucha técnica, tiempo, disciplina y habilidad; las señoras y abuelitas cuando ven un rebozo con fleco, piensan que la persona que lo hizo es floja y que quería terminar rápido.

 

En la elaboración de los rebozos de la Sierra de Zongolica se emplea lana o hilo de algodón, materiales que si no se usan en color crudo, se tiñen con grana cochinilla o añil. Es una gama muy concreta. En el caso del añil que es un tinte natural difícil de conseguir en la región, el color que se logra al teñir la lana o el algodón se ha asociado con el dinero, pues las piezas elaboradas con este tinte son más caras.

 

En el año de 1992 hubo un proyecto para promover las piezas comerciales, lo que motivó a las artesanas a experimentar nuevos tintes naturales con flores,  raíces y recursos del bosque con lo que descubrieron que podían aplicacar más colores en la elaboración de los rebozos y aunque las piezas que se lograron con la nueva gama no fueron las tradicionales, las mujeres encontraron la forma de vender más, por lo que los rebozos coloridos son de carácter comercial y en las comunidades se siguen usando los colores tradicionales.

 

Los rebozos comerciales son principalmente gustados en Ciudad de México, pues se valoran mucho las piezas porque están teñidas con tintes naturales bajo un proceso artesanal y materias primas completamente naturales. Es importante mencionar que aunque estas nuevas prendas son textiles de innovación, son un referente de la forma de adaptarse a la vida actual y a las necesidades de la vida cotidiana.

Rebozo con colores de innovación. Fotografía de Tejedoras de la Sierra de Zongolica.

 

Un motivo de figuras en los tejidos del rebozos  tradicional es el de “ojitos” que es muy representativo, en otros luegares se les dice diamantes o tejido de rombos. Es un tejido muy asociado a la serpiente; en las piezas prehispanicas son evidentes todas estas figuras que representan a la serpiente.Un dato curioso es que los rebozos de “ojitos” sólo se lo pueden poner las mujeres y no lo pueden usar con los niños porque es un tejido que se le conoce también como “vestido de víbora” y en los tiempos precolombinos había una asociación de la serpierte con el diablo por lo que las abuelitas decían que este tejido era malo y no se podía relacionar su uso con niños que no han sido bautizados.

Detalle en la elaboración del rebozo de ojitos. Fotografía de Miguel Ángel Sosme Campos.

 

 

Para elaborar un rebozo, la artesana que trabaja el telar de cintura se lleva aproximadamente 3 meses trabajando por ratos de entre 4 y 5 horas al día. Hay que tomar en cuenta que el proceso de elaboración comienza desde que la artesana trasquila al borrego para obtener la lana, hace el extendido, el hilado en malacate, el teñido y monta el telar. Es un proceso muy natural y totalmente hecho a mano.

 

 

Difusión de la prenda

 

Puedes conocer más sobre las prendas de la región a través del Colectivo Tejedoras de la Sierra de Zongolica, así como realizar algún pedido o compra mediante su página de Facebook.

 

Nuevamente muchas gracias a Miguel Ángel Cosme Campos por permitirnos conocer sobre esta prenda y darnos la oportunidad de acercarnos al trabajo de las mujeres nahuas de la Sierra de Zongolica.

 

También te invitamos a leer el texto “La fajilla nahua de la Sierra de Zongolica”: http://viernestradicional.impacto.org.mx/blog/la-fajilla-nahua-de-la-sierra-de-zongolica/

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