El huipil de cadenilla, una prenda característica del Istmo de Tehuantepec en el estado de Oaxaca, es conocido por la geometría de su puntada y también por ser uno de los principales protagonistas de cada #ViernesTradicional.

Fotografía de @miriamcaraveocortes vía Instagram.

 

Fotografía de @alitams13 vía Instagram.

 

Fotografía de @mariscuis vía Instagram.

 

 

Para conocer sobre las implicaciones y detalles en la elaboración de este huipil, nos acercamos a Manuela López Mateos, quien es Historiadora del Arte originaria de Juchitán, Oaxaca y fundadora de la marca Cadena Cadenilla, proyecto que busca difundir y revalorar la noción geométrica y matemática en los textiles del Istmo de Tehuantepec. Manuela también forma parte del Consejo Consultivo 2018 de #ViernesTradicional.

 

 

El origen del huipil de Cadenilla

 

Característica prenda de la indumentaria en México, el huipil de cadenilla es elaborado por artesanas de algunos municipios del Istmo de Tehuantepec, en el estado de Oaxaca, como San Juan Guichicovi, Chicaoa de Castro o Juchitán.

 

De acuerdo con Manuela López Mateos:

 

No hay un municipio que se señale como cuna de la cadenilla. El huipil de cadenilla, a pesar de ser una de las prendas más populares de la indumentaria mexicana tiene difusos sus orígenes.

 

Uno de los huecos más grandes en la iconografía de la cadenilla es justamente su antecedente. Aunque no es de sorprenderse que se trate de un juego de geometría tan marcado, pues si miramos las zonas arqueológicas zapotecas, podemos ver que están impregnadas de figuras geométricas. El mismo telar de cintura arroja figuras con ángulos rectos muy marcados.

 

Mediante la sobreposición de capas de bordado de cadenilla y colores, que son resultado del ingenio de cada artesana que borda la prenda, se crea un juego de texturas y perspectivas que hacen a cada huipil único.

Artesana bordando un huipil de cadenilla en máquina de cadeneta. Fotografía de nvinoticias.com.

 

El huipil de cadenilla

 

La técnica del bordado de cadenilla, llegó a México a principios del siglo XX con la introducción de la máquina de coser de cadeneta que arribó al puerto de Salina Cruz desde Inglaterra. El bordado, al emplearse en la indumentaria, hizo popular al huipil por sus diseños geométricos.

 

El huipil solo, sin cadenilla se usaba muy corto, como diría Covarrubias “a la altura del esternón” y esto se debía al clima, era muy usual también llevar el torso desnudo. Este primer huipil era como la gran mayoría de huipiles mesoamericanos hecho en telar de cintura con hilo de algodón teñido con grana, púrpura o añil. Sin embargo, en el siglo XIX la era de industrialización se expande rápidamente por el mundo y el Istmo de Tehuantepec no quedó exento, así que por ahí de 1850 empezaron a llegar las máquinas que habían mecanizado el punto de cadena o cadeneta, que es una puntada de bordado de origen europeo que hecho a mano es un poco laborioso. Estas máquinas (la Singer es de las más famosa) a diferencia de las maquinas que vemos en la actualidad solo contaban con esa puntada y se activaban pisando un pedal, entonces es un punto que requiere el uso de las manos, la vista y los pies.  En un principio, se usó la puntada de cadenilla para unir los lienzos y esta acción evolucionó a las formas geométricas que conocemos ahora, pasó de ser una puntada utilitaria a un ornamento pues los paños de tela que usan ahora son industriales y por lo tanto mucho más anchos que un paño de telar de cintura entonces no es necesaria unión alguna.

 

Mujer de San Juan Guichicovi usando huipil antiguo con bordado de cadenilla. Fotografía de @zamirvelz vía Instagram.

 

Artesana escogiendo las telas industriales sobre las que bordará la puntada de cadenilla. Fotografía de @victoriabeeu vía Instagram.

 

 

 

Continuará.

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