En el acercamiento con los distintos temas relacionados al textil artesanal que nos competen, hemos tenido la oportunidad de platicar con artesana(o)s, escuchar sus historias, aprender sobre el valor de las técnicas y el valor histórico que guardan piezas textiles como los huipiles. Conforme se acerca uno más al textil desde todos sus ángulos, concretos y abstractos, se genera un cierto cariño a la totalidad de sus formas. Como cuando uno tiene en sus manos un libro que ha leído con entusiasmo y no puede separarse de él. Imposible pensar en forzarlo físicamente a dividirse en fragmentos, o darle más valor a algunos capítulos que a otros. ¿Cómo pensar en darle una nueva vida sólo al prefacio o a las páginas del clímax?

 

Bajo esta misma lupa del valor de la totalidad, hemos estado observando el fenómeno de la fragmentación forzada de los textiles artesanales para ser aplicada en productos de uso cotidiano y contemporáneo, y nos hemos dado a la tarea de recoger opiniones diversas de aliadas artesanas, antropólogas, diseñadores y restauradores para abrir el diálogo y aliviar esta duda que cargamos desde hace tiempo: ¿preservar o reciclar?

Detalle de faja antigua de Magdalenas (Aldama), Chiapas

 

Dos formas de entender el consumo y uso de prendas se confrontan cuando una empresa o diseñador adquiere huipiles viejos, algunos en condiciones graves de desgaste, para ser reutilizados en productos nuevos. Si bien los conceptos de “reciclaje” o “vintage” son conocidos para la mayoría de las culturas occidentales (términos altamente utilizados desde la segunda mitad del siglo XX y que buscan contrarrestar los efectos negativos del consumo masivo de prendas industrializadas), pocas veces nos sensibilizamos con el valor que tienen las prendas artesanales usadas para otras culturas.

 

Vale aquí la pena leer el breve artículo de la revista Arqueología Mexicana que describe la estrecha relación de las mujeres con sus herramientas y atavíos incluso al momento de su muerte: http://arqueologiamexicana.mx/mexico-antiguo/el-hilado-y-el-tejido-en-la-epoca-prehispanica

 

En algunas comunidades de Los Altos de Chiapas aún se acostumbra enterrar a las mujeres con las prendas que usaron durante su vida, con la creencia que éstas las acompañarán en el siguiente viaje después de la muerte. De modo que cuando una mujer decide vender sus huipiles usados, cargados del valor de su propia historia y la simbología de su cultura, la decisión no necesariamente está relacionada con su condición de desecho.

“Lo hacen artesanos que tienen condiciones de vida precarias y que consiguen recursos por esta vía. En Guatemala y Chiapas se hace desde hace muchos años.” Comenta Renata Scheider, restauradora del INAH y fundadora del blog unhuipil.wordpress.com

 

Desde la posición del comprador, existen abuso y conveniencia cuando se adquieren huipiles usados para “reciclar”, ya que aprovechan la necesidad económica de la artesana para obtener precios sumamente económicos  que generarán mayores utilidades (sólo para él) al fragmentarlos y reciclarlos en nuevos objetos. 

 

Angelina Aspuac, miembro de AFEDES y coordinadora del proceso de litigio para el derecho a la Propiedad Intelectual Colectiva sobre los textiles e indumentaria maya, comentó en una entrevista exclusiva para Viernes Tradicional (lee la entrevista completa siguiendo el link: http://viernestradicional.impacto.org.mx/blog/la-lucha-por-el-reconocimiento-de-los-textiles-mayas-guatemaltecos/) :

“…las mujeres indígenas mayas estamos sosteniendo a esas empresas con el trabajo que hacemos día a día. Si las empresas se involucraran en el bordado y el tejido hasta terminar el proceso, les saldría muy caro y no tendrían ganancias. Es muy fácil para ellos conseguir tejidos baratos, los adaptan y ensamblan en bolsos, en cinturones, o los transforman en sacos y vestidos y los venden en otros países. Vimos el caso de una tienda en Estados Unidos donde venden un saco con aplicación de textiles mayas por más de 1000 dólares…¿cuántos nos pagan aquí por un huipil? ¡13 dólares!” ($ 248.00 MNX).

 

El tema tiende a polarizarse incluso entre artesanos, pues en algunas comunidades como Zinacantán en Chiapas, la venta de mochevales (chal tradicional) usados se ha convertido en una importante opción para la venta artesanal.

 

“Es bueno porque siguen utilizando la ropa que se deja de usar para convertirlos en piezas únicas como accesorios, bolsas y otras cosas, y estas piezas se pueden vender en un menor costo. Lo malo es que ahora las piezas nuevas ya no las quieren pagar al precio justo” comenta Yolanda Hernández, artesana de Zinacantán, Chiapas.  

 

Yolanda y Xunka Hernández son dos hermanas originarias de Zinacantán que gestionan la Cooperativa Mujeres Sembrando la Vida reconocida  por sus innovadores productos textiles hechos en telar de cintura. Las más de 60 mujeres que conforman su grupo lo mismo tejen y bordan una pieza desde cero, que cortan mochevales nuevos o semi nuevos para crear objetos de uso cotidiano. Todo depende del mercado al que van dirigidos y el precio que pueden cobrar por ellos.

Bolsa elaborada por la Cooperativa Mujeres Sembrando la Vida hecha con recortes de un mocheval usado. Fotografía tomada del Facebook de Cooperativa Mujeres Sembrando la Vida.

“Hay piezas que son muy valiosas para nosotras y no las cortamos.  Sólo cortamos telas que sabemos se pueden hacer de nuevo o fueron tejidas exclusivamente para ser cortadas” comenta Xunka Hernández.

 

En este punto conviene revisar las características de la producción textil actual en Zinacantán, Chiapas en especial el ritmo de innovación que se ha acelerado desde la inserción del bordado a máquina a finales del siglo pasado. Además de la velocidad con que se producen los atuendos tradicionales, se han formado talleres donde las mujeres de la comunidad acuden a ordenar sus prendas para las fiestas, y son otras mujeres, e incluso hombres, quienes las producen y venden. 

 

Las modas y tendencias locales alineadas a las dos fiestas religiosas principales, San Sebastián en enero, y San Lorenzo en agosto, buscan distinguirse cada 6 meses con sus propios motivos de flores y colores generando nuevas prendas para cada ocasión.

Jóvenes de Zinacantán durante las fiestas patronales de San Lorenzo en el mes de agosto de 2017. Durante esta celebración se estrenó indumentaria con las flores y colores de tendencia. Fotografía de Impacto Textil, www.impacto.org.mx.

 

“Yo corto pedazos de las faldas, blusas y mochevales que ya no se utilizan ahora por los colores que ya no son de la temporada… para mí es una forma de mantenerlos vivos en otras personas, ya que para nosotras ya no es nuevo” agrega Yolanda Hernández.

 

Parece como si la semi industrialización y el consumo constante de textiles en Zinacantán, han generado una especie de distancia o desapego emocional entre las artesanas y sus prendas. De este modo les resulta mas fácil entender el desecho y el reciclaje que en comunidades donde las mujeres dedican todavía meses a la fabricación de sus huipiles y los usan por años. 

 

No es extraño encontrarse en los mercados de San Cristóbal de Las Casas, montones de mochevales usados de menos de 5 años que las propias mujeres han desechado por desuso de la moda. Los precios entre un mocheval usado en buen estado pueden variar hasta en 1000 pesos en comparación con uno nuevo. Si pensamos que de un mocheval usado comprado en 350 pesos se pueden recortar lienzos para aplicar en 4-6 bolsos de piel que a su vez serán vendidos en más 1000 pesos, entendemos el valor del negocio de muchas marcas y la injusta relación con lo que se paga por la pieza original.

Puesto en el mercado de Santo Domingo en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas. Se pueden apreciar faldas, huipiles y mochevales que han sido catalogados como “fuera de moda” por las mismas artesanas. Fotografía de www.muralchiapas.com.

 

Esta consciencia y apertura al reciclaje de textiles artesanales no es tan clara en otras comunidades como lo es para las mujeres de Zinacantán y las empresas comercializadoras. Tampoco lo es para los círculos académicos donde se entiende el textil tradicional como un portador de información codificada en símbolos y entramados, indispensables para estudiar y apreciar la cultura humana.

 

La restauradora Renata Schneider comenta:

“No concuerdo con la práctica del reciclaje porque banaliza una estética comunitaria; cada grupo elige a través de múltiples procesos de tipo social, artesanal, económico, el tipo de prendas que se elaboran para mostrar lo que dicho grupo/comunidad considera que lo identifica en tonos, procesos, belleza, atractivo, etc.”

 

“Una cosa es que una persona decida que si un huipil, por ejemplo, no le queda como quiere y lo modifique a su talla o largo (aunque siempre hay que recordar que en las piezas originales las mujeres lo que lucen es la ropa, no el cuerpo) y otra es que un trabajo textil que inicialmente fue una prenda se desvirtúe a tal grado que se vuelva casi un souvenir de viaje” 

 

“Es cierto que muchas personas, diseñadores y marcas cortan los trabajos artesanales y muchos productos antiguos… no piensan en el precio ni su historia.” nos dice Xunka Hernández.

Paralelamente al reciclaje, estamos observando una tendencia más nueva que apunta hacia la reparación o restauración. Algunos cafés en Europa ofrecen capacitar a sus clientes a reparar objetos electrodomésticos y tecnológicos como una manera de responder al desperdicio y daño ecológico que el uso y desecho indiscriminado de productos han ocasionado. (Ver https://repaircafe.org/es/).

 

Reparar un textil dañado por el uso y el envejecimiento al final de cuentas no resulta una idea tan descabellada sobretodo en tiempos de revalorización del textil artesanal. Quizá vale más tener un huipil restaurado como parte de una colección en un museo o exhibirla adecuadamente sobre un muro, que tenerla despedazada en un sinfín de productos desechables.

La restauradora Renata Schneider agrega:

“Hay muchos restauradores particulares que trabajan textiles. Si el huipil realmente vale la pena lo recomiendo mucho porque las intervenciones de conservación y restauración profesionales, aunque no son baratas, alcanzan resultados buenísimos. Respeto mucho el trabajo de los restauradores de textiles tradicionales que han llevado a cabo ntervenciones muy finas, por ejemplo, en los acervos y museos de la Comisión para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, a cargo de Octavio Murillo; o el trabajo que hace Renato Camarillo en el Museo Frida Kahlo o en colecciones privadas. Lo que hacen en el Museo Textil de Oaxaca es maravilloso… Ojalá hubiese más museos de ese tipo con personal especializado.”

 

“Dependiendo del tipo de daño, los huipiles se pueden reparar. Si es del soporte (tejido o tela comercial), de las aplicaciones, etc. Y también definir la causa: si es debido a decoloración, manchas, desgaste de los hilos en bordados, entre otros. Si el daño es de la tela y está desgarrada se debe colocar en horizontal extendida, no doblarla porque ya está frágil el tejido… ¡hay una infinidad de posibilidades! Las manchas deben trabajarse con mucho cuidado porque muchas atacan el tejido, por ejemplo usar Oxxiclean o Vanish con textiles antiguos es pésima idea (o nuevos si no se enjuagan bien y el tiempo de acción y contacto es mínimo). Nunca usar cloro.”

 

“A nivel de textiles menos finos conviene asesorarse con restauradores particulares e intentar trabajarlos uno mismo en lo posible; hacer zurcidos invisibles, coser a mano bordes deshilachados; usar de otra forma piezas muy débiles estructuralmente ya para que no carguen; es decir, usarlas en el cuello y no como blusas, etc.” 

 

¿Preservar o reciclar? Vale la pena seguir discutiendo sobre estos temas que al final del camino parecen tener más una respuesta en lo ético que en lo estético o lo práctico. La sensibilización con las personas que hicieron el textil, informarse sobre su cultura y ser conscientes de las condiciones en las que el productor vende una pieza tan cargada de valor emocional e histórico, pueden sin duda darnos una mejor respuesta.

 

Agradecemos a las artesanas Xunka y Yolanda Hernández, y a la restauradora Renata Schneider por compartir con nosotros sus valiosas opiniones sobre este tema. Para cualquier duda o comentario pueden escribirnos a través de nuestras redes sociales Facebook, Instagram y Twitter o bien a: viernestradicional@impacto.org.mx