En la última parte de este 2017 hemos buscado abrir un diálogo con algunas personas del medio antropológico- textil para entender el tema del recorte o “reciclaje” de textiles artesanales usados o antiguos. Aunque en ocasiones es una práctica que parte de buenas intenciones, el reciclaje de huipiles no puede esconder su carácter de alevosía al buscar maximizar utilidades fragmentando estas piezas adquiridas comúnmente a bajos precios. Desde la visión de dos colaboradoras de nuestra iniciativa, Manuela López Mateos (click para leer su colaboración) y la Doctora en Antropología María del Carmen Castillo (click para leer su colaboración) pudimos recapacitar sobre el tema también a partir del valor histórico, social y emocional de los textiles no sólo para con sus creadoras, sino también para toda la comunidad y la nación que ellas representan.

 

Desde la organización que representamos, (www.impacto.org.mx) entendemos la responsabilidad que las propias artesanas adquieren al ser las que reciclan o recortan sus propios textiles, así como también entendemos las razones por las que deciden deshacerse de una prenda que pueda estar cargada de tantos significados. Sin embargo, ante todo, promovemos el trabajo colaborativo entre diseñadores, marcas y artesanos bajo metodologías que permitan aprender, conocer y respetar la cultura de todas. A través de nuestros programas de desarrollo de capacidades y nuevos productos, buscamos asentar las buenas intenciones para convertirlas en reales impulsadores de nuevas ideas y negocios.

 

En palabras de Manuela López Mateos, un huipil es como “una segunda piel que acompaña a una mujer durante un largo periodo de su existencia y que lleva impregnadas sus historias de vida”. Y como la piel con la que nacimos, algunas de sus partes son más visibles que otras. Nuestra piel tiene pliegues o marcas de nacimiento que sólo nosotros sabemos que están ahí, aunque para los demás, a distancia, la piel sea toda un área lisa y uniforme. Así el huipil tiene sus propias marcas de nacimiento, de crecimiento y sus cicatrices, y como el espacio liso de la piel, cada milímetro cuadrado en blanco, ocupó un tiempo y un pensamiento de la mujer que lo tejió, y “su blancura no demerita técnica ni significado.” 

 

En este universo blanco de algunos huipiles que a veces menospreciamos, aparecen registros de gran valor técnico como el llamado “tsotvenal” o “unión del telar” en tsotsil. El “tsotvenal” es el último paso en el proceso antiguo del tejido en telar de cintura, cuando la primera parte del tejido que quedó en la parte superior del telar se encuentra con la segunda parte; ese espacio donde ya no entran más los palos de calada ni las lanzaderas. Desde tiempo antiguos, la tejedora encuentra el modo de cerrar el espacio con ramas de árbol y huesos de pollo, resultando en un efecto ondulante particular en los lienzos del telar. Para el ojo occidental, a menudo parece como un defecto de tejido, sin embargo, el tsotvenal es un símbolo de destreza entre tejedoras, y una técnica que por su dificultad y poca apreciación externa, tiende a desaparecer. Algunas localidades de Los Altos de Chiapas como Santiago El Pinar, Aldama y San Juan Cancuc todavía la aplican en sus huipiles tradicionales.

Aplicación de la técnica tsotvenal en un telar de cintura.

Aplicación de la técnica tsotvenal en un telar de cintura.

Aplicación de la técnica tsotvenal en un telar de cintura.

Lienzo hecho en telar de cintura con el terminado tsotvenal.

 

Un profundo y hermoso comparativo de la destrucción de las viviendas y los textiles nos hizo recapacitar el texto de la Doctora María del Carmen Castillo, quien, en su pasada experiencia como analista de daños al patrimonio en la zona del Istmo de Tehuantepec, Oaxaca después del terremoto del 7 de septiembre nos sensibiliza sobre la vulnerabilidad que generan las gritas en los muros.

 

“Los textiles, que son también cobijo, representan al igual que las viviendas, historias contadas, que en lugar de ser escritas con lodo y cal se redactan con hilos y aguja. Demoler viviendas y mutilar textiles es un atentado a la memoria que guardan muros y lienzos, ambos construidos y tejidos en el trayecto de las distintas formas que tenemos de relacionarnos con nuestro mundo.”

 

“Hoy más que nunca las palabras reconstruir, tejer y apuntalar son metáforas utilizadas para replantear nuestra existencia…cada vivienda antes de ser destruida puede ser remendada, evitando con ello la desaparición de memorias colectivas.”

 

Quien ha adquirido huipiles usados por apreciación sabrá que en ocasiones presentan remiendos o surtidos que esconden o corrigen alguna rasgadura en la tela. En algunas ocasiones estos remiendos son puntadas de bordados con colores alegres como queriendo hacerlas notar más aún.

Fragmento de chal femenino procedente de Tenejapa, Chiapas, que muestra tanto el terminado “tsotvenal” como el surtido creativo de la artesana que lo ha usado. Colección Na Bolom.

Esta creativa solución de reparar o corregir las rasgaduras es visible también en otras culturas como la japonesa, donde el “kintsugi” o arte de reparar objetos, inserta oro fundido para pegar las piezas rotas de objetos de cerámica. El objetivo primordial del “kintsugi” es el de recordar la historia de un objeto remarcando en oro la belleza de su pasado.

Tazón de cerámica reparado con la técnica kintsugi. Fotografía del sitio www.lifegate.com

 

Los surcidos creativos y el tsotvenal son tan sólo dos razones importantes para observar de cerca los textiles antes de decidir cortarlos. ¿Estamos pasando por alto valores ocultos dentro de la prenda?

 

Lienzo hecho en telar de cintura con el terminado tsotvenal.

Lienzo hecho en telar de cintura con el terminado tsotvenal.

 

Nos interesa conocer tu opinión sobre el tema. Escríbenos a viernestradicional@impacto.org.mx.

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