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Ignacio (derecha) con su padre, Don Claudio y hermano, Pedro Netzahualcóyolt, en su taller en Contla de Juan Cuamatzi, Tlaxcala.

En el mundo del textil tradicional es frecuente escuchar sobre técnicas y tradiciones que mueren ya sea por desuso, víctimas de la industrialización o falta de interés por parte de compradores. El pasado mes de octubre tuvimos el honor de conocer a Ignacio Netzahualcóyolt, artesano tejedor de Contla de Juan Cuamatzi, Tlaxcala quien presentó durante la pasada edición del Encuentro de Textiles Mesoamericanos (TEXTIM) del Museo Textil de Oaxaca parte de su trabajo con tintes naturales. Ignacio tiene una intensa pasión por los colores y las artes visuales, que lo han llevado a explorar el mundo del teñido natural de fibras. En este camino de tintes y tejidos, Ignacio se ha reencontrado con su propio pasado, el de su familia, y el de su propia comunidad en Contla, Tlaxcala. Su curiosidad y espíritu lo han llevado a rescatar y reinterpretar algunas técnicas y diseños que por ahora requieren de nuestros ojos y oídos para permanecer vivos.

Nos cuenta Ignacio que en la década de los 90’s del siglo pasado bastó la llegada de 4 fábricas de producción industrializada de sarapes para destruir la tradición textil de Contla tal como se conoció durante siglos. Tiempo después de la llegada de los españoles se habían asentado en la región que comprende desde Santa Ana Chiautempan (Tlaxcala) los famosos “obrajes” tlaxcaltecas que tejían sarapes de lana fina con telares de pedales de madera. Algodones naturales y lanas de cuentas tan altas como 50 se teñían con tintes naturales, principalmente la grana cochinilla (de producción local) y el añil, y se tejían hermosas prendas hechas por dos lienzos unidos por el medio, el sarape. Al cabo de un tiempo, los tejedores de Contla cansados del trabajo en los obrajes, deciden iniciar su propio camino como tejedores en su comunidad, llevándose con ellos el conocimiento de las nuevas máquinas de pedal y los nuevos diseños. Desde entonces y hasta finales del siglo XX, el sarape de Contla vivió el esplendor de la tradición textil que ahora Ignacio Netzahualcóyotl busca revivir.

Ignacio recuerda ser un niño de 8 años curioso de los colores sobre todo cuando observaba a su padre, Don Claudio Netzahual tiñendo la lana. A los 12 años toma por primera vez un telar e inicia su aventura con los textiles. Ignacio se llama a sí mismo “artista visual”, y en sus tapetes más innovadores nos deja ver su estilo surrealista. Hace un par de años fue merecedor del título Grandes Maestros del Arte Popular Mexicano (Dic 2015), pero ya desde el 2012 lo habían reconocido con el 1er Lugar Galardón Nacional de Arte Popular (Fonart y Sedesol), y en 2013, a sus 28 años lo nombraron Leyenda Viviente del Arte Popular (Fomento Cultural Banamex).

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Diseño contemporáneo de tapiz, obra de Ignacio Netzahualcóyotl.

“Yo estoy fascinado con los tintes naturales. Actualmente trabajo con palo de Brasil, añil, grana cochinilla, pericón y nuez, entre otras. Especialmente adoro el azul por eso trabajo tanto con el añil. Aquí en Tlaxcala tenemos la tradición de la grana cochinilla, históricamente en tiempos coloniales aquí se producía. Actualmente sólo la trabajo bajo pedidos especiales porque es escasa, cara y rinde poco. En cambio el añil, aunque hay poco en la región, rinde mucho más.”

“Somos ya sólo 3 familias que mantenemos viva la tradición del sarape de Contla: Los Rumano, los Xochitiotzin y nosotros, los Netzahualcóyotl. Según mis abuelos y mi papá, sí provenimos de Netzahualcóyotl, así también lo encontramos en los registros del Archivo Histórico. Cuando Netzahualcóyotl sale huyendo de Texcoco pasa una temporada exiliado en Tlaxcala. Siendo un noble reconocido, los locales lo halagan con los favores de 7 mujeres. Yo vengo de una de esas familias … en el mismo Contla existen otras dos con el mismo apellido pero sin otra aparente relación.”

Muerte y reinterpretación.

Cuando se instalan las fábricas industrializadas productoras de sarapes en los años 90’s, se desplazó la artesanía tradicional. De un momento a otro, se dejaron de usar fibras y tintes naturales, y las lanas finas se cambiaron por regenerados de lana y hasta sintéticos. Los aferrados al telar de pedales de madera también tuvieron que ceder a las fibras sintéticas para poder competir. Así se murieron las técnicas de teñido tradicional de Contla y Tlaxcala.

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Don Claudio Netzahual, testigo de la muerte de las técnicas tradicionales de la década de los 1990’s.

Ignacio pasa su juventud experimentando con materiales y colores, aprendiendo de libros y maestros como Juan de la Cruz, Raúl Pontón, Julio Reyes y María Teresa Lino (de Hueyapan, Puebla). Pero muchas técnicas y enseñanzas sólo servían de referente y no eran replicables en su comunidad por cuestiones principalmente climáticas.

Un día trabajando en la Casa de las Artesanías, Ignacio conoce a la artesana María de Jesús Tzompantzi originaria de Contla de Juan Camatzi y última portadora del conocimiento del teñido de añil tradicional de Tlaxcala. Doña María de Jesús, de 80 y tantos años, compartió con él una parte de la información e Ignacio la completó con sus prácticas de teñido durante las cuales descubre la importancia de la presencia de la planta conocida como “tojonchichi” en el proceso de reducción y oxigenación del añil. Este valioso descubrimiento lo ha llevado a rescatar algunos tonos y aplicarlos en diseños de sarapes a su vez de rescate.

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“Una de las razones principales de la muerte de las técnicas y tradiciones es que las personas mayores ya no las quieren enseñar y esto por otro lado nos lleva a entender el tema de “plagio” o “apropiación cultural” del que se ha estado hablando últimamente. Los ancianos portadores de conocimiento están desmotivados a transmitir el conocimiento porque tienen temor que se “lo adueñen” y sean desplazados de él. Las técnicas en Contla murieron por la industrialización pero también porque los mayores dejaron de enseñar.”

“Hicimos el rescate de la técnica tradicional de teñido con añil y me di a la tarea de enseñarles a todos los artesanos de Contla, pero hasta ahora no lo han aplicado en sus productos, no sé bien por qué….”

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Ignacio es frecuentemente buscado por coleccionistas e historiadores quienes le prestan piezas antiguas o imágenes de sarapes tan antiguos como de los siglos XVII, XVIII y XIX. Piezas que a veces hasta se presentan en pedacitos y bolsas de plástico y con los cuales Ignacio aprende y toma notas sobre los materiales, colores y diseños. Lo primero es el dibujo: planear y organizar en papel la obra, es lo primordial.

“Hay un tipo de artesanía que se interviene y hay otra que no, por eso yo no replico esas muestras tal cual, si no que tomo referencias y las reinterpreto, para mí es una forma de respeto al pasado.”

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Piezas especiales.

En nuestro recorrido por el taller tuvimos la suerte de ver en proceso dos sarapes de colección. La primera, una pieza tejida con hilos teñidos en añil e hilos de oro. El diseño es una reinterpretación de un textil de época de los obrajes de finales del siglo XVIII, está siendo usado un peine de cuenta 30 en 1.10 cm de ancho, medidas que corresponden al original de esas épocas.

La segunda muestra es una reinterpretación de un sarape de “obraje” de principios del siglo XVIII hecho a partir de dos lienzos en ancho total de 1.20 cm. Para esta exquisita pieza se están utilizando hilos teñidos con grana cochinilla, añil, nuez y pericón.

 

Día de Muertos en Contla de Juan Camatzi

Ahora para las fiestas de Día de Muertos, en Contla se prepara el pan tradicional, se visitan los panteones, se arreglan las tumbas con sarapes tipo “Saltillo”, flores, pulque que es la bebida favorita de los muertitos, y otros alimentos como mole y frutas. Nunca faltan el tradicional incienso y las calaveras de azúcar.

El próximo jueves 10 de noviembre se realiza una expo- venta de tapetes y sarapes en Contla de Juan Cuamatzi. Se invita a todos los interesados a conocer el trabajo de las familias que preservan la técnica del telar de pedales de madera.

El negocio familiar de los Netzahualcóyotl está manejado por Don Claudio Netzahual (padre), Pedro (hermano) e Ignacio Netzahualcóyotl. Fue montado en 1986 con telares antiguos y actualmente se conforma de 12 máquinas de distintos anchos y peines (cuentas 10s para lanas gruesas y hasta 40s para lanas más finas). Trabajan lo mismo lanas, mezclas con algodón y hasta sintéticos, abarcando una gama de productos para diferentes mercados con precios que oscilan desde 300 hasta 2000 pesos. Los pedidos especiales y piezas de concurso se cotizan a partir de 5000 pesos y tardan hasta 6 meses en producirse.

 

 

Para pedidos y más información, favor de contactar a Pedro Netzahualcóyotl 246- 1580535.

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