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PARTE 2

Un precio justo por el tejido

VT: ¿Por qué son tan baratos los huipiles en Guatemala y qué tendría que pasar para que se cobraran a un precio justo?

Angelina: Los textiles se hacen desde antes de la colonia para el cuidado de la vida, como vestimenta y para la protección contra el frío y aire. Su elaboración conlleva diseño y figuras a incorporar. Hay huipiles que tardan dos, tres y hasta seis meses en su elaboración. Cuando te incorporas al mundo del mercado, tendrías que cobrar por los días que inviertes en el trabajo, toda la materia prima y si nos vamos a términos de empresarios, sumamos el costo de la luz, la renta y un porcentaje de utilidad. De esta manera un huipil te vendría costando entre 10,000 y 15,000 quetzales (de 24,450 a 36,676 MNX ó 1,358 a 2,037 USD), pero como las ventas de los huipiles se dan entre las mismas mujeres indígenas, se aplica el principio de reciprocidad entre los pueblos. Por ejemplo, la tejedora a mí me vende mi huipil un poco más económico, no me cobra todo lo que es porque yo le hago algunos favores, si ella está ausente yo le puedo ir a ver sus animales, cuidar la casa o cuidarla cuando está enferma. Los tejidos no los cobramos tal y como son cuando es entre nosotras, pero cuando pasan a manos de otra empresa cuyo fin es lucrar ahí es cuando el tema se vuelve muy injusto, porque no es como que la empresa venga a cuidar tu salud o cuidar tu casa cuando no estás. El trabajo de tejido está saliendo de la comunidad y no hay un beneficio ni ganancia para nosotras, además del riesgo que existe de ser patentados esos diseños, no sólo se aprovechan económicamente, hay un despojo a las tejedoras. Si eso llega a suceder, con el tiempo nos pueden demandar.  Sabemos que, en el tema de propiedad intelectual, el primero en registro es el primero en derechos. La tejedora no está pensando en registrar su trabajo, a veces tejen pensando que se lo van a vender a una compañera maya en Guatemala, pero no existe eso de que “esto es mío y me lo voy a apropiar”, no funcionan las cosas así, pero vemos que el actuar de las empresas sí lo es y no hay protección de nuestro estado.

 

Difusión de las culturas indígenas

VT: ¿Hay algún libro o catálogo de los textiles de Guatemala donde se puedan consultar los textiles originales de este país?

Angelina: Hemos visto el esfuerzo de algunas universidades y museos que hay en Guatemala donde se han documentado los huipiles antiguos de los pueblos, pero no hay un libro, tendrías que ir al museo y pagar tu entrada. Hay mucho conocimiento recuperado que está en manos de universidades privadas y las entradas a los museos tienen un costo.

En este proceso que hemos iniciado, creemos que las comunidades debemos hacer un trabajo de resguardo de diseños que se han quedado atrás, porque van cambiando los tejidos, las técnicas aunque debemos también hacer el esfuerzo de sistematizar la parte de los tejidos, su historia, su técnica y el conocimiento que los ancestros nos dejaron a través de sus tejidos y se ha ido perdiendo, pero es conocimiento que hay que trabajar para recuperar esa información del cuidado de la vida en nuestros textiles.

 

Denuncia del racismo

El problema aquí es el racismo, es lo que hace que la gente no pueda entender lo que significan los trajes para nosotros, los diseños, si tiene algún significado espiritual, si tienen algún peso sobre la propiedad intelectual. El racismo es tan feo que prefieren vernos en museos cuando somos una cultura viva y somos más de la mitad de la población en Guatemala, pero la gente no quiere ver. Se les ha dado mucha importancia a los museos y no a la gente que está viva en las comunidades que es dueña del conocimiento ancestral y de las creaciones. Nosotras como movimiento nacional de mujeres tejedoras en Guatemala estamos cuestionando esas cosas porque en algún momento sentimos que nos han clasificado, que nos ven como expresión del folclore, “qué lindas”, “qué bellas” y hasta ahí se queda. Esto nos hace levantar la voz denunciando el racismo, al situación y condiciones en que las mujeres tejen y mantienen su postura sin que haya una iniciativa del Estado por proteger y llevar los servicios básicos a las comunidades, eso no existe. Esta lucha no sólo se trata de la protección de nuestros tejidos, es producto de todo un racismo estructural que existe en Guatemala.

 

La comercialización justa de los tejidos

VT: ¿Qué piensas o cuál es tu opinión de proyectos que hacen la labor de trabajar directamente con grupos de artesanas o tejedoras para comercializar sus productos, pero trabajando con precios justos y retribuyendo a las comunidades?

Angelina: Así debería ser, es un poco lo que nos hemos cuestionado porque de momento existe esa relación, si bien es cierto, hay algunas empresas u organizaciones de trabajo justo pero también hay algunas quejas de las mujeres de la comunidad sobre la explotación que existe. De todas maneras siempre se da, sin embargo, nosotras sostenemos que las artesanas deberían vivir de su arte de manera digna, aquí te mueres de hambre si te dedicas solo a tejer, tienes que diversificar tus actividades y también elaborar los tejidos que te puedan ayudar económicamente pero parte de lo que estamos planteando al estado de Guatemala es el fortalecimiento de la actividad de producción de los textiles, el incentivo a las mujeres indígenas para que sigan tejiendo y ojalá hubiera mujeres empresarias mayas que directamente pudiesen vender sin intermediarios y poder llevar beneficios a sus comunidades, eso es algo de lo que también se espera. Por eso estamos planteando que haya un reconocimiento de las tejedoras como creadoras, como artistas y no como artesanas porque aquí en Guatemala la artesana no tiene protección y es un trabajo que se desvalora mucho, como si fuera un trabajo rústico, que se produce en cantidades y se desprestigia, entonces, cuando tú tienes el estatus de artista puedes ser sujeta en cuanto a los derechos de autor y propiedad industrial. En estos momentos no se le considera a la mujer indígena artista, se considera artesana y es una de las reivindicaciones que queremos aquí. Estamos exigiendo a Congreso de la República el reconocimiento como autores colectivos dentro de esa ley. Por otro lado, está el tema de nuestra vestimenta, nos llaman Marías, indias, traje típico. Estamos diciéndole al mundo que no es traje típico, es indumentaria maya.

VT: ¿Qué opinas que las mujeres que no somos mayas, usemos su indumentaria?

Angelina: En lo personal, estoy de acuerdo, está bien que utilicen nuestros trajes, a mí no me molesta en absoluto. Me gusta cuando utilizan nuestra ropa.

Algunos creen que esta lucha es para estar en contra de cualquier persona ajena a nuestra comunidad que utilice o venda nuestra ropa y no es así. La lucha es en contra de esa comercialización que se da sobre la explotación del trabajo de las mujeres, las empresas que cuyo fin es lucrar y obtienen grandes ganancias y no pagan de manera justa y nuestra comunidad no es retribuida de la forma en que debería ser, eso es lo que estamos cuestionando. Ahora, en cuanto al uso de los huipiles por compañeras y hermanas mestizas o de otros países, aplaudimos esa acción y creo que también es una manera de comprarle a las tejedoras sus tejidos, poderlos utilizar y darlos a conocer al mundo.

Cuestionamos que en Guatemala hay mucha utilización de la imagen de las mujeres indígenas, por ejemplo, alguna funcionaria del Estado se va a otro país y su actuar en Guatemala ha sido denigrante y de desprecio a las comunidades indígenas e incluso en los medios hablan muy mal de nuestros pueblos, pero cuando se van a otro país utilizan nuestros huipiles para participar y hablarle al mundo. En ese sentido sí somos muy celosas porque utilizan nuestros trajes cuando les conviene.

 

Litigio

VT: Cuéntanos ¿cómo va el proceso legal?

Angelina: En este momento presentamos una iniciativa de reforma a la Ley de Derechos de Autor y de Propiedad Industrial, ya tiene número de iniciativa que es el 5247, estamos pidiendo que sea aprobado cuanto antes por el Congreso de la República. En este momento el Pleno del Congreso ya le trasladó a la Comisión de Pueblos Indígenas para su dictamen técnico, luego será regresado al Pleno de la República y de ahí se agendará y se conocerá si es aprobada, estamos haciendo varias acciones con diputados para que nos apoyen, pero todo pasa en Guatemala. Estamos muy cansadas, pero no perdemos la esperanza. Ojalá se apruebe porque hay 14 iniciativas que desde hace 10 años el Congreso no ha aprobado en materia de pueblos indígenas. Todo lo que tenga que ver con pueblos indígenas no lo aprueban. Si nuestro caso se aprueba será muy bueno porque no solo nos beneficia a las más de 400 mujeres tejedoras que estamos organizadas, también beneficia a todo el país.

La entrevista se realizó el mes de marzo y al paso de estos dos últimos meses, la lucha sigue firme y en pie.

Al día de hoy, AFEDES se encuentra en espera de la resolución del Congreso de la República mientras que la Comisión de Pueblos Indígenas junto a otros diputados, se encuentran en diálogo para la construcción de una Ley Específica que proteja y fortalezca la identidad, el arte textil e indumentarias mayas para dignificar a las sujetas de derecho que son las mujeres tejedoras que tanto han aportado a la cultura, identidad y a la economía de Guatemala.

¡Desde México les deseamos mucho éxito en esta lucha!

Angelina Aspuac en el Congreso del Estado. Fotografía tomada de congreso.gob.gt