Por Tania Iduarte Roa

 

 

En los últimos meses, comencé a notar que la mayoría de los puestos de artesanas y artesanos que comercializan sus productos en exposiciones itinerantes, de manera ambulante o incluso en algunos mercados de artesanías, tenían algo en común, unos peculiares bolsos que inmediatamente brincaron a mis ojos por su desconocida iconografía y los llamativos colores de sus flores bordadas.

 

Fotografía de AliBaba.com

 

 

No es novedad que hay artesanos que comercializan prendas artesanales que provienen de varias partes de la República Mexicana e incluso de lugares ajenos al país y que muchas ocasiones desconocen el origen, sin embargo, la entrada de la sorpresiva bolsa al mercado mexicano ha captado mi atención debido a su distribución, precio y origen.

 

Mercado artesanal al que he ido en los últimos tres meses o artesana que veo que se encuentra comercializando, tienen a la venta este accesorio, lo cual, me hace pensar que detrás de su llegada a México, existe un fenómeno de distribución a gran escala y si le agregamos su bajo costo, el precio final que se ofrece al mercado es de entre $30.00 hasta $250.00 pesos de acuerdo con el tamaño y forma del bolso. Al ser estos los precios que presentan dichos artículos, nos enfrentamos con un fenómeno de competencia desleal, ya que los accesorios bordados o tejidos por la comunidad artesanal en México que venden sus productos a un precio justo, simple y sencillamente no pueden competir en precio.

 

Tratando de llegar al fondo del asunto y de tener un panorama más amplio de este accesorio, di con el sitios de comercio electrónico AliBaba y encontré varios perfiles que ofrecen este tipo de trabajo bajo la etiqueta de “artesanal” o “bordado a mano”, acompañados de un “hecho en China” o “hecho en Tailandia”.

 

A simple vista, se puede apreciar que la técnica implementada para bordar las bolsas, está ejecutada en máquina; no hay forma de que un trabajo a mano acapare varios puntos de venta en el país en tan poco tiempo.

 

Fotografía de AliBaba.com.

 

 

Desde mi punto de vista, el “hecho en China” o “hecho en Tailandia”, son las etiquetas a evaluar después de considerar y comenzar a mediar la competencia en cuanto a precios con los que se ofertan y la información con la que se venden.

 

En mi curiosidad por saber cual es la explicación que dan las mismas vendedoras, me topé con una artesana mazahua que vendía difererentes bordados y blusas de la región aledaña a Valle de Bravo. El precio de un bolso con las características ajenas al bordado artesanal que se realiza en diversas comunidades de México, con un tamaño de 30 cm por 20 cm aproximadamente, es de $120.00 pesos y al preguntarle que en dónde hacían las bolsas, la artesana me respondió: “las hacemos en Donato Guerra”; la realidad es que en Donato Guerra, perteneciente a la zona mazahua del Estado de México, no se trabaja ese tipo de bordado o iconografía.

Fotografía de Tania Iduarte.

 

 

Entonces, ¿qué está sucediendo?

 

Un factor predominante en el comportamiento del consumidor que no está previamente informado, es un precio bajo. Un cliente que busca una bolsa o cartera artesanal y se topa con varias opciones de diferentes precios en un mismo local o proveedor, optará por la que cubra su necesidad mínima sin previamente tener la información que lo guía a realizar una compra responsable. Tal vez este efecto describe la razón del por qué ahora veo a tantas personas por la calle con este tipo de bolsas y no por apoyar lo artesanal en su totalidad, sino por pertenecer a una “moda” de lo “hecho en México” o de lo “artesanal” sin conocer el verdadero origen. 

 

Para quien se inicia en el mundo del textil, es fácil confundir el bordado de este accesorio con las flores istmeñas y tsotsiles, incluso con los hongos chamulas.

Fotografía de zonarosamex.com

 

Puedo pensar que la venta de estas bolsas es considerada por las mismas artesanas debido a que necesitan activar su economía y ventas, lo cual puede llegar a ser difícil sobre todo cuando se vende en puntos o zonas donde existe mayor movimiento de turismo ocasional y no donde el objetivo sea a un público específico que busca adquirir prendas o accesorios artesanales bajo el esquema de comercio ético pagando un precio justo por el artículo.

 

Una de las consecuencias a largo plazo de seguir adquiriendo este tipo de bolsos que claramente no están elaborados por ninguna comunidad artesanal en México, es que, los artesanos o artesanas que comercializan diferentes técnicas de su trabajo, podrían presentar una menor demanda de sus creaciones, lo cual se traduce en menores ventas de su producto tradicional y al no haber consumo de sus artesanías, no hay la necesidad de tejer o bordar, pero si la oportunidad de comercializar un trabajo que descontextualiza a su cultura.

 

He aquí un reflejo en el que #ElOrigenSíCuenta.

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