Recientemente, el portal Animal Político, publicó la nota “Sin dar crédito, los casos de plagio a los diseños de comunidades indígenas” en el que se hace un recuento de las diferentes ocasiones en que el patrimonio textil de algunos pueblos indígenas ha sido plagiado por marcas nacionales e internacionales, tema que sigue dando mucho de que hablar, pues en México, no existen herramientas que permitan respaldar y proteger las creaciones textiles de las artesanas y artesanos.

En el mismo artículo se puede leer:

Adriana Aguerrebere, directora de Impacto, considera que debería existir algún mecanismo de protección para el patrimonio colectivo, como es el caso de los diseños tradicionales, pero reconoce que sería un proceso muy complejo porque tendría que registrarse diseño por diseño y “obviamente al ser una creación artesanal, cada artesana tiene su propio diseño, es una pieza única. Entonces se contrapone y llegaría a ser un proceso tan exhaustivo y hasta caro que sería casi imposible”.

 

Retomando el caso de plagios y para dar respuestas a las dudas e inquietudes de personas preocupadas por el trabajo artesanal desprotegido en México, buscamos el ejemplo de Colombia, un país que ha trabajado la protección legal al trabajo de sus artesanos y para ello, les presentamos la plática “Uso de las herramientas legales para proteger las artesanías” que fue impartida por Alexander Parra Peña, profesor de gestión de la Sugerencia de Desarrollo y Fortalecimiento del Sector Artesanal en Colombia. Dicha plática tomó lugar el pasado 26 de octubre de 2017 en el Museo Textil de Oaxaca.

 

 

Caso Colombia

El caso de Colombia, en palabras de Alexander Parra Peña:

 

En Colombia, tenemos claro que la propiedad intelectual es una herramienta fundamental en la elaboración y comercialización de artesanías.

 

Para poder llegar a los estados y localidades donde se trabajan las artesanías, hemos desarrollado el concepto de “Laboratorio de innovación y diseño artesanal” donde hemos logrado entrar a 30 departamentos (estados) de 32. Gracias al apoyo del gobierno que tiene a los artesanos altamente contemplados en sus planes de desarrollo social, hemos hecho sinergia y trabajado en estrategias que nos han permitido entrar a las comunidades para llevar programas de calidad en la producción artesanal.

Alexander Parra Peña en la plática “Uso de las herramientas legales para proteger las artesanías”. Fotografía de @MunicipioTlahui vía Twitter.

 

Propiedad intelectual y su aplicación en el tema artesanal

 

Siempre que platicamos con los artesanos, les decimos que ellos deben verse como empresarios, deben visualizar sus activos que son sus instrumentos de trabajo y materiales, deben visualizar sus finanzas en donde entran sus costos, pero también les pedimos que siempre tengan presente la parte intangible donde entra la propiedad intelectual de sus diseños y conocimiento que plasman con las manos y su intelecto o cosmovisión.

 

Para entender este activo intangible, hay que conocer dos partes importantes, los derechos de autor y la propiedad industrial.

 

México, al igual que Colombia, forma parte de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) que tiene su sede en Ginebra, Suiza, y dónde se ha trabajando la estandarización de todas estas normas a nivel mundial.

 

Una de las áreas en la que tenemos diferencia con México, es el registro de los derechos de autor, en México, el trámite tiene un costo de aproximado de $237.00 pesos mientras que en Colombia el mismo trámite es completamente gratis, haciéndolo accesible a cualquier persona sin límite de obras registradas.

 

Para fines prácticos, hay que saber que el registro de la propiedad industrial, es un trámite en el que se solicita el derecho de un nombre o imagen para representarte, ya sea como grupo, empresa o persona y el derecho de autor es un proceso natural; si yo le pidiera a una persona que hiciera un dibujo ahorita mismo, ese dibujo pertenece irrefutablemente a la persona que lo creó, pero lo ideal es registrarlo ante la eventualidad de que alguien más lo copie.

 

Hace 16 años, se creó en el OMPI un comité llamado Comité Intergubernamental de la OMPI sobre Propiedad Intelectual y Recursos Genéticos, Conocimientos Tradicionales y Folclore (CIG) y hasta la fecha se siguen poniendo de acuerdo los países que lo conforman, en definir un tratado que brinde la posibilidad de tener normas legales para proteger los conocimientos tradicionales, sin embargo, no ha sido fácil.

 

 

Herramientas legales para la protección artesanal en Colombia

 

Hace 10 años, estaba de moda todo el tema de los Tratados de Libre Comercio y Colombia quiso unirse a todo el mundo; se firmaron Tratados de Libre Comercio con Europa y la comunidad andina. En el proceso de los acuerdos comerciales y las negociaciones, Colombia se topó con la situación de que muchos países tenían respaldadas y registradas sus creaciones; Europa llegó con más de 3,000 denominaciones de origen y en Colombia se tenía sólo la denominación del café y otras dos más. Nos dimos cuenta que debíamos hacer algo.

 

Lo que hicimos, fue hacer un paquete de proyectos con el tema de propiedad intelectual y así nació el programa de “Implementación de los derechos de propiedad intelectual a las artesanas emblemáticas colombianas”. Al comenzar el proyecto, nos topamos que en Colombia, un país muy diverso con mucho material cultural, los artesanos no sabían que existen las herramientas de propiedad intelectual, mucho menos sabían cómo usarlas o hacer los trámites. Hasta la fecha seguimos llegando a comunidades que no hemos tocado, pero el trabajo continúa.

 

Lo que detectamos inmediatamente, fue la necesidad de comenzar identificando las artesanías por segmentos, textiles, alfarería, etc. y determinar herramientas de registro como marcas colectivas, marcas de certificacióndenominaciones de origen.

 

Cuando hablamos de una marca colectiva, estamos hablando de una organización que tiene un oficio unificado a través de un manual de uso en el que se establecen acuerdos de calidad para unificar los estándares. En el proceso, los artesanos se ponen de acuerdo en los pasos y metodología. Dentro de la marca colectiva u organización, siempre se procura que haya un maestro artesano que vele y procure por el mantenimiento de la calidad de los productos. Hasta la fecha hemos trabajado 53 marcas colectivas.

 

La marca de certificación que manejamos, la hicimos a través de una estrategia en Colombia porque detectamos que las  hamacas artesanales estaban siendo copiadas industrialmente y en las fábricas les programaban errores para argumentar que era un “error del artesano” y ser vendidas por 20 dólares mientras que la artesana que tardaba 15 días en tejer la hamaca vendía su producto terminado en 75 dólares. La trampa de la hamaca industrial también llegó al punto de ser vendida con una etiqueta que decía “Hecho a mano”. Para evitar esta práctica, se creó el “Sello de Calidad Hecho a Mano” que se otorga mediante una auditoria para certificar el proceso. El sello que se otorga al artesano tiene un número de identidad que, al buscar en el registro que se elabora, sabemos qué artesano hizo qué producto. Este método es una forma de certificar que el producto es de calidad y está hecho a mano, así como una forma de tranquilizar al cliente de que está comprando algo original. En Colombia hemos entregado más de 2,000 sellos entre individuales y grupos.

Sello de Calidad Hecho a Mano de Colombia.

 

Finalmente tenemos la herramienta legal de la denominación de origen que pide 4 requisitos para obtenerla:

  1. La localización geográfica de dónde se identifique el producto.
  2. Que haya organización, es decir, una asociación fuerte que pueda administrar la denominación y que cubra mínimo el 60% de los productores de la región.
  3. Un factor natural que se refiere a la originalidad de todos los materiales, es decir, desde la materia prima, hasta el producto terminado, deben ser extraídos y hechos en la misma región.
  4. Y el factor humano que se refiere a que haya toda una historia sobre ese producto o artesanía.

 

Este programa también busca innovación en las artesanías a través del posicionamiento en el mercado nacional e internacional utilizando las marcas o signos distintivos. Para impulsarlo, llegamos a las comunidades y trabajamos con los artesanos sensibilizándolos y capacitándolos con unos folletos muy sencillos en lenguaje muy sencillo sobre la importancia de tener una marca y un registro que proteja su trabajo.

 

Una vez que la comunidad nos da su visto bueno para trabajar con ellos, nosotros hacemos un estudio para analizar que podría aplicar, si una marca colectiva o una denominación de origen, ya que cada caso es muy específico.

 

Hemos llegado a 77 comunidades artesanales colombianas y eso ha abierto mucho el panorama de los artesanos, tenemos ferias donde los invitamos y ellos dan su testimonio de cómo ha sido el antes y el después de otorgarle una marca colectiva. A nosotros como estado no nos interesa tener la titularidad, siempre los dueños son los artesanos, es decir, la organización y el artesano son dueños de su signo distintivo.

Denominación de Origen de Colombia.

Nos interesa mucho continuar trabajando para que los artesanos tengan herramientas que les sirvan para mejorar su calidad de vida.

 

Si México y Colombia son parte de la OMPI y la propiedad intelectual parte de las mismas leyes, ¿por qué existe una diferencia de protección legal al trabajo artesanal?

Finalmente, y a manera personal, tengo unas lecciones aprendidas contrastando con las experiencias de Colombia y México. He visto que las actuales herramientas de propiedad intelectual como el derecho de autor, las marcas colectivas y las denominaciones de origen no son suficientes; el tema de conocimiento tradicional sigue teniendo un vacío fuerte y no se le da una protección total y efectiva al sector artesanal, pero por el momento, las herramientas que tenemos, si las usamos y adaptamos, podemos canalizarlas a una forma que nos puedan brindar a futuro la adecuada protección.

 

El papel del gobierno es clave para trabajar en conjunto y lograr la protección del sector; debe haber una sinergia fuerte entre el IMPI, marca país, Secretarías de Cultura y Turismo, todos en conjunto deben trabajar en favor del artesano, así como lo hacemos en Colombia. La capacitación de legisladores y funcionarios es indispensable en el tema, quizá no saben cómo pueden ayudar con las herramientas de propiedad intelectual y a veces eso puede ser más parte del problema, que de la solución por el simple hecho de ignorar los procesos correctos y las soluciones.

 

Soñamos que pronto haya una resolución sobre conocimientos tradicionales y su protección legal en el que seamos parte México y Colombia y exista una estandarización de esa protección.

 

 

Puedes conocer más sobre las herramientas y procesos legales que realiza Colombia mediante el sitio web “Artesanías de Colombia” (click aquí)

A %d blogueros les gusta esto: